¿Cómo nacen los cuentos?
Los cuentos, las historias y los relatos nunca nacen en mi cabeza de la nada. Mucha gente me ha preguntado en alguna ocasión: ¿cómo te surgen las historias, o la inspiración para escribir cuentos y relatos? O, ¿cómo haces para que una pequeña idea, o una simple visión que cruza durante apenas un segundo por tu mente, pueda convertirse en un relato?
Estás son algunas de las preguntas más habituales y recurrentes que me hacen sobre este tema. Y reconozco que no es fácil de contestar.
Cada escritor tiene sus pautas, o sus manías y rituales, y puede percibir la inspiración de una forma muy personal y diferente. Por ello voy a tratar de explicaros cómo lo hago yo, cómo funciona mi mente (la verdad es que esto no lo sé ni yo 😅😉), cómo y de dónde nacen mis ideas, dónde se esconde mi particular musa de la inspiración y cómo hago para que trabaje para mí. 🤔🤔
La mayoría de las historias no aparecen de repente en mi mente. No tengo ningún don divino por el que, de pronto, vea el relato al completo. Por lo general empiezan con algo muy pequeño: un objeto, una imagen, una frase escuchada entre la gente o una escena que se ha quedado dando vueltas por mi cabeza. La inspiración para escribir un cuento la puedo encontrar en los lugares más normales y cotidianos: un bar, por la calle o rodando por la carretera. El sitio realmente no importa.
¿Cómo empiezan muchas historias?
Cómo os he dicho, el sitio donde me encuentre no importa demasiado. Para mí, tras esa fugaz imagen, frase o imagen, lo que sí importa es lo que sucede a continuación.
Por lo general empiezo con una serie de preguntas:
-¿Qué ocurrió antes de este momento?
-¿Cómo se llegó a él?
-¿Cómo se puede resolver?
-¿Qué hubiera pasado si alguien tomara una decisión diferente?
-¿Qué historia hay detrás de la situación actual?
Las historias suelen surgir de esta curiosidad que siento ante esos mínimos detalles. Algo me llama la atención, lo miro y lo juzgo desde todos los ángulos posibles y empiezo a imaginar todo lo que no se ve.
¿Cómo se desarrolla la inspiración?
Ahí es dónde empieza lo más delicado, complejo y que no siempre consigo: dar forma a todas esas ideas que bullen en mi cabeza 🤯
En cuanto tengo resueltas y contestadas las anteriores preguntas, trato de desordenarlas, darles la vuelta y con los ojos cerrados, darles un sentido. Un sentido que no hace falta que tenga nada que ver con la realidad.
A partir de aquí empiezo a imaginar diferentes escenas, aparecen los primeros personajes y empiezan a moverse, las situaciones se complican y el relato empieza a coger forma y a encontrar su propio camino.
Escribir cuentos y relatos es, en el fondo, saber escuchar esas pequeñas ideas e intuiciones.
La mayoría de las veces, en un principio, las historias no me piden ser escritas. Pero otras veces las oigo cómo me piden que les dé vida. Y cuando insisten lo suficiente, acaban convirtiéndose en un cuento.
Un ejemplo práctico.
La mejor manera de hacerme entender es con un ejemplo:
Este es el detalle donde se inició todo:
-Esta mañana, mientras circulaba por la carretera, vi en el voral una placa de matrícula de un coche.
A partir de ahí empiezan las preguntas:
-¿Qué pasó?
-¿Cómo llegó este objeto hasta aquí?
-¿Cómo se puede resolver la situación?
-Si alguien pudiera tomar una decisión diferente a la que se tomó para que las cosas sucedieran de esta manera, ¿Qué podría ocurrir?
Es de suponer que, en este caso, un coche tuvo un accidente en este punto de la carretera y esta placa de matrícula se desprendió y quedó ahí, oculta por los matojos. Eso es lo más lógico. Pero...
Cierro los ojos e imagino que, a partir de esto, las cosas pueden haber sido muy diferentes.
Si le pongo un poco de imaginación, puedo obtener esto:
👇👇👇👇👇
Ha habido un atraco en una gasolinera. Las cámaras de seguridad ofrecen una imagen bien clara del número de la matrícula. Es la de tu coche. Pero tú no has estado nunca por la zona del atraco. A pesar de ello, te acusan y te declaran culpable. Vas a la cárcel por algo que no has hecho.
Todo hubiera sido diferente si alguien hubiera sabido que, hace tres meses, en aquel pequeño accidente que tuviste en una carretera solitaria, una de las placas de matrícula de tu coche se desprendió y se quedó allí, oculta por los matorrales. A tí te hicieron un duplicado. Pero alguien que pasó por allí, la encontró, la puso en un coche igual al tuyo, y atracó la gasolinera...
En este libro encontrarás una recopilación de 36 relatos en los que he utilizado está técnica. Será un honor para mí que me comentes qué te parecen y me dejes una reseña.
