PRESENTACIÓN DEL BLOG

lunes, 27 de abril de 2026

Diario de La Peregrina (7) - Dudas, preguntas y respuestas..

Dudas, preguntas y respuestas

Estando ayer en una área, junto a otras autocaravanas, empezamos a hablar sobre las dudas y problemas que más se les plantean a sus dueños. Tengo que reconocer que soy bastante curiosona, y me gusta darle a la sin hueso mientras estoy aparcada y espero a que regresen Pepe y Clara, los Jubiletas Viajeros, de alguna de sus salidas. Y, ¿Sabéis qué? Pues que me llamó mucho la atención el gran  desconocimiento de ciertos temas por parte de quienes empiezan en este maravilloso mundo del caraváning. 

Dudas, incertidumbres, preguntas a las que cada uno da su versión... 

En pocas palabras, que la mayoría de gente, compra o alquila una autocaravana sin tener ni idea de la gran cantidad de temas y, sobre todo, de las herramientas (Apps) y su funcionamiento, que sin duda les harán el dia a día mucho más fácil.

Es por ello que me he puesto a pensar y se me ha ocurrido elaborar una guía con las aplicaciones más necesarias y su funcionamiento, paso a paso, para ayudaros a solucionar todos los dilemas que se os vayan presentando.

Al principio todo son dudas, está claro que nadie nace enseñado. Desde la diferencia entre aparcar, acampar o pernoctar y dónde está permitido hacerlo y sus restricciones, hasta dónde vaciar grises y negras y llenar de agua potable. O cómo diseñar un ruta de varios días con el Google Maps sin morir en el intento. A parte de muchas cosas más, como el buen funcionamiento y mantenimiento de mis diferentes componentes.

La mayoría de autocaravanistas conocéis el Park4night, Google Maps, Meteoblue, Wikiloc... Pero ¿Sabéis cómo sacarles el maximo provecho? ¿Os liais y no acabáis de comprender alguna ( o muchas) de sus funciones? ¿Os iría bien, que os descubriera y explicara sus secretos?


Estas son algunas de las Apps que
utilizan los Jubiletas Viajeros.

¿Hay alguna, de estas Apps, que os interese conocer en profundidad?

Podéis decidme qué os parece y lo que más os interesa en comentarios.

jueves, 23 de abril de 2026

Sant Jordi: el libro perfecto (sí existe)

El mejor libro

¿Os cuento un secreto? No creo en “el mejor libro”.

Pero en lo que sí creo es en el libro adecuado para el momento justo.

Y Sant Jordi es precisamente este momento justo, casi mágico, me atrevería a pensar.

Sant Jordi es este día que invita a pasear con calma y sin prisas, a mirar portadas casi por impulso, a comprar un libro pensando en alguien (o en uno mismo, que también vale). Porque, no nos engañemos: un libro no es solo un regalo bonito.

Es una apuesta. 

Un valor, un sentimiento, una inquietud.

Un libro es decir: “creo que esta historia es perfecta para ti”.

Y ahí está la magia. No en acertar siempre, sino en elegir con intención y a conciencia.

En este blog he hablado mucho de caminos, experiencias y lugares. Pero hoy el viaje es otro: es el que empieza al abrir un libro y te hace desconectar del mundo durante un rato, al tiempo que te permite descubrir personajes desconocidos y mundos imposibles.

Así que te dejo algunas ideas (o consejos) muy sencillos para un día tan señalado como es Sant Jordi:

👉 Regala un libro que te haya marcado o que de alguna manera haya influido en tu vida.

👉 O compra uno que te llame la atención  y te despierte curiosidad.

👉 O, mejor aún, haz ambas cosas.

No lo pienses demasiado, o se perderá la magia.

Porque muchas veces, los libros que más nos impactan, nos cambian y nos transforman… no los estábamos buscando.


Y si hoy estás buscando una historia para relajarte (o para regalar), puedes echar un vistazo a mis libros en Amazon. Están escritos precisamente con esa idea: acompañar, inspirar y hacer viajar, aunque sea sin moverse del sitio.

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CUENTOS A MEDIA TARDE Y VIAJE A PERÚ



¿Y tú?

¿Qué libro regalarías hoy sin dudarlo?

Te leo en comentarios 👇

lunes, 20 de abril de 2026

Diario de La Peregrina (6) - Google Maps, un GPS con muy mala leche.

 Problemas con el GPS

Abro debate: ¿GPS de Google Maps, u otro más específico para circular con la autocaravana?

Agradeceré vuestros comentarios, experiencias, aventuras y consejos.

Nosotros utilizamos Google Maps y a veces me da la sensación de que no encontraron a otra chica con más mala leche para este GPS. 

La llamaré 🤔🤔... ¡Leocadia! Los que sigan la serie "La Promesa" me entenderán...




"Leocadia" en acción!

Os cuento algunas pequeñas anécdotas e incidencias que nos han sucedido con "Leocadia", para que me entendáis mejor.

Como ya expliqué en su día, mi cuerpo es grandote y de formas generosas. Mis 3 metros de alto por 2'5 de ancho y los casi 7 de largo hacen que en su desmesurado afán por ganar un minuto de tiempo, nuestra amiga Leocadia nos mande recorrer calles, callejones y carreteras que ni siquiera figuran en los mapas. Muchas veces esto se traduce en dificultad extrema para cruzarnos con un simple coche, esquinas con giros imposibles o asfalto con grandes socavones, no muy recomendables para mi estructura y mi cuerpo.

Pepe, a pesar de sus buenas manos para conducirme, suele comentar que algún día nos vamos a quedar atrapados.

Y Clara, que es quién diseña las rutas, se desespera.

—¡Pero si ayer lo miré y comprobé mil veces! Y te aseguro que, en poco más de un kilómetro, deberíamos haber llegado a la carretera principal. No entiendo cómo hemos podido llegar hasta aquí...

Sinceramente creo que, la Leocadia de este GPS, tiene vida propia (y muy mala leche), y que todo lo hace por venganza. Si, para vengarse de las ocasiones en que Pepe y Clara deciden salirse de la ruta que ella les indica, para hacer alguna parada o para seguir por una calle más larga pero más apropiada. En estos casos, Clara le suele decir a Pepe:

—No le hagas caso al GPS. Tú sigue por aquí, o tira hacia allá...

Tiene que ser por eso... Leocadia es vengativa, y en cuanto tiene la ocasión, ¡Zas! ¡Siguiendo sus indicaciones por los Cerros de Úbeda!

Hay momentos en que, si pudiera, la desconectará de mi centralita.

Espero vuestros comentarios.

lunes, 13 de abril de 2026

Diario de La Peregrina (5) - Vivir sin horarios

La libertad de no depender del reloj.

Cómo te puedes imaginar, yo no estoy hecha para vivir pendiente de un reloj, ni de estrictos horarios. Soy una autocaravana, y el uso para el que me diseñaron es para el ocio. Por ello, mi estilo de vida es la libertad, sin obligaciones y sin horarios.

Ya os expliqué que mis primeros dueños eran franceses y que sólo me sacaban los fines de semana y en vacaciones. Y en aquella época sí, que me hicieron correr a toda velocidad.

Aquí os lo explico todo 👇👇👇

Confesiones de una autocaravana cansada de correr

Con Pepe y Clara se produjo un gran cambio en mi vida. Ellos tienen una idea muy diferente de este estilo de vida. Me han convertido en su hogar, y podemos estar meses y meses viviendo en libertad, sin pensar en tener que hacer tantos kilómetros para llegar a tal sitio a una hora determinada. Ellos no se fijan obligaciones. Sólo viven y disfrutan la vida.

En estos momentos, el único reloj que marca el ritmo y las horas en nuestra vida es Ron, el perro. Y os seguro que no falla. No se adelanta, ni se atrasa. A las 6 de la mañana se pone en pie, se sacude, y ya pide calle. Pepe siempre dice que de pequeño de tragó un despertador con la alarma puesta...

A parte de eso, la jornada de desarrolla sin prisas, sin estar pendientes de ese artefacto diabólico llamado reloj que, alguien que se aburría, inventó para martiritzar a los humanos. Si tienen hambre, comen. Si quieren conocer un pueblo, se van a dar una vuelta. Y si no quieren hacer nada... ¡Pues eso!  

Hay momentos en que no sabemos ni en qué día vivimos.

Viajamos sin preocuparnos tanto de cuando llegar, sino disfrutando de todo el camino.

Disfrutamos de todos los detalles y rincones del camino.

jueves, 9 de abril de 2026

VACACIONES EN AUTO CARAVANA

Una situación que le podría pasar a cualquiera...

¡Por fin han llegado las tan esperadas vacaciones! Y se me ha ocurrido que podría organizar una salida con mi mujer, en la auto caravana. Los dos solos, como cuando estábamos recién casados. 

En los últimos años nuestra relación parece haberse enfriado un poco. Ya se sabe, el trabajo, los hijos, los problemas… Es muy difícil encontrar tiempo para hablar y disfrutar de pequeños momentos de tranquilidad. Unos días para nosotros no nos vendrán nada mal. 

—Cariño, ¿nos vamos unos días de vacaciones en la auto caravana? Como cuando éramos jóvenes. Los chicos ya son mayores y se pueden apañar solos. Lo pasaremos bien...

—Ya había pensado en hacer alguna una salida. Pero vendrá mi madre.

—¿Tu madre? ¿Pero no se quedaba en casa de tu hermana hasta fin de mes?

—Sí, pero ya sabes que mi hermana no sale nunca de casa, y sé que a ella le hará gracia venir de vacaciones con nosotros. También se merece disfrutar un poco. ¿Recuerdas aquel pueblo donde estuvimos hace cuatro años, donde había aquel gran salto de agua? Le gustará mucho verlo. Es muy tranquilo y le sentará bien un poco de aire fresco. Podemos pasar allí unos días. Y con la auto caravana no tenemos que preocuparnos por el alojamiento.

—¿Tu madre en la auto caravana? Y ¿Por qué no buscamos un hotel o una pensión? Así ella podrá estar tranquila en una habitación, mucho más cómoda. (Desesperado intento por mi parte para conseguir unas noches a solas con mi mujer).

—Ni hablar. Se sentiría muy sola. ¿Y si necesitara algo a media noche? Ya lo tengo todo pensado. Iremos en la auto caravana. 

Los desafiantes ojos negros de mi mujer clavados en los míos me confirman que está todo dicho y que cualquier intento de cambiar su decisión es inútil.

Ya puedo olvidarme de estar a solas con ella, olvidarnos del mundo y dejarnos llevar por nuestros instintos…

Empezamos a hacer los preparativos.

Todo a punto. La auto caravana, mi mujer, su madre, el equipaje... ¡Dios Santo! ¿Qué son tantas maletas? ¡Si sólo vamos a estar un par de semanas!

—Bueno... Ya conoces a mi madre. Le gusta tener a mano todo aquello que pueda necesitar. No te preocupes. Ya lo organizo yo.

—No sé cómo vas a meter todo esto en la auto caravana. 

Bueno, me queda la esperanza de que no quepa su madre...

Pero, como por arte de magia, entre las dos consiguen meter todos los bultos  en el porta-maletas del vehículo. Los suyos, claro…

—Cielo, mi bicicleta plegable… ¿La has sacado tú del garage?

—Sí, claro. No pensarías irte por ahí con la bicicleta y dejarnos a las dos solas. ¿Y si hay una emergencia? No sé… mi madre se puede poner mala, o puede acercarse algún desaprensivo con vete tú a saber qué ideas… Tú tienes que estar con nosotras para protegernos. Así caben mejor las cosas de mi madre. Su silla, la mía y la mesa auxiliar. Nos hemos limitado a cargar sólo lo que vamos a necesitar.

“Sólo lo que vamos a necesitar...” Tres maletas de las más grandes de mi suegra junto un par de bolsas con el ventilador para los sofocos, secador para el pelo, plancha, dos grandes sillas plegables con la mesa auxiliar, y ya dejo de mirar para que no me dé un ataque. Otras tres maletas igual de grandes de mi mujer, y la bolsa de viaje chiquita para mí. Como yo me apaño con un par de pantalones y un par de camisetas... Muy bien equilibrado, sí señor. La bicicleta no, la cesta con los bártulos de pesca no, mi tumbona no...

Levanto el dedo índice en un intento de alegar que… Qué mas da, lo que intente alegar. De nuevo su desafiante mirada me hace desistir de llevarle la contraria.

A primera hora de la mañana iniciamos la marcha y a la media hora mi suegra tiene pis.

—Cielo, ya sabes que mi madre es muy mayor y tiene problemas de retención de orina.

¡Veinte paradas he tenido que hacer hasta llegar a destino!

Entre hacer pis, que tengo que parar la auto caravana para que no pierda el equilibrio y se caiga y ante la amenaza de hacérselo encima, la necesidad de estirar un poco las piernas, por sus varices, claro, que no le permiten estar mucho rato sentada en la misma posición, los miradores, iglesias y ruinas que no se pueden pasar por alto sin visitar y fotografiar, y otras muchas cosas, el viaje se ha hecho eterno.

Ya en destino, a medio día nos preparamos para comer. Supongo que unos bocadillos o algo preparado, no sé. Lo han organizado todo ellas. Pero veo que mi mujer empieza a sacar bolsas con verduras, patatas, carne, los cacharros de cocina y se dispone a cocinar.

—¿Cuántos seremos a comer? Pregunto irónicamente ante tan singular despliegue de preparativos.

—¡No seas insolente! Ya sabes que mi madre necesita comer bien. No le puedo preparar cualquier cosa y que le siente mal.

De nuevo prefiero callar. Al menor comentario mi mujer me saca los ojos…

No puedo negar que la comida ha estado muy bien. Y el trabajo que he tenido luego fregando platos, cacharros y más cacharros también. No sabía que hubiera tantos en la auto caravana...

—Tendrás que cooperar en algo ¿No? ¿No querrás que lo haga ella, con la artrosis que tiene? Yo ya he hecho bastante preparando la comida. Y no hagas mucho ruido que nos vamos a descansar.

Y mientras ellas duermen la siesta, yo a fregar. Porque claro, hay que hacerlo ahora mismo. Si se deja todo para lavarlo más tarde, los restos de comida se quedarán secos y pegados a los cacharros. Y pueden criar gérmenes y bacterias, y luego su madre podría enfermar...

Por la noche intento alojar a mi suegra en el sofá cama de la auto caravana. De este modo nosotros podremos tener un poco de intimidad en nuestra cama grande. Sigo empeñado en disfrutar de algún rato para nosotros solos. Aunque creo que va a ser muy difícil.

—¡De ningún modo! Mi madre y yo dormiremos en la cama grande. Ella necesita una cama cómoda y no querrás dormir tú con ella...

¡Ya sería lo último!

Por lo tanto, yo al sofá cama de la auto caravana. Y ellas dos a la cama grande.

¡Menuda nochecita! He perdido la cuenta de las veces que se ha levantado mi suegra a orinar. Por los problemas de retención, claro. Y no va a ir al lavabo a oscuras, para tropezar con algo y caer...

Y ¡Cómo ronca! ¡Parece una locomotora!

Como es de suponer, por la mañana yo no puedo ni abrir los ojos del sueño que tengo.

Y mi mujer y mi suegra, a primera hora, ya están en pie.

—¡Vamos a ver la salida del sol! Venga, acompáñanos, que las vacaciones son para disfrutarlas.

¿Disfrutarlas? Sí, claro...

Menos mal que, al tercer día, un desafortunado incidente nos ha hecho volver a casa. Una avería en la nevera. 

—¡Cielos! ¡Qué horror!

Mi mujer me mira con la nevera abierta y una bandeja de carne en la mano. Por su nariz arrugada y su mueca de asco, adivino en seguida cual es el problema.

—La nevera… no enfría.

—No te preocupes. Será un mal contacto…

Me paso una hora montando y desmontando piezas y no hay manera de que funcione.

—Cariño, creo que es una avería grave. Se ha perforado el circuito de refrigeración y por eso no enfría. Tendremos que regresar a casa y avisar a un técnico.

—¿No puedes arreglarla?— me pregunta con tristeza — ¡Con lo bien que lo estábamos pasando! 

La desilusión se refleja en su rostro y el de su madre.

—Qué pena. Lo estábamos pasando muy bien, los tres…

—Sí, es una pena. Pero no podemos estar sin la nevera. Con este calor la comida no aguanta ni unas horas sin que se estropee. Y ¿No querrás que tu madre coma algo en mal estado y se ponga enferma? Lo mejor es regresar a casa. Podemos volver otro año…

No puedo evitar sentir una punzada de culpabilidad al recordar lo fácil que me ha sido cortar un pequeño tubo del circuito de refrigeración con unos alicates e inutilizar la nevera.

Pero un gran alivio me invade por dentro.

Tendré que avisar a un técnico para que venga a reparar la nevera, pero cualquier cosa es preferible a dormir en el sofá cama de la auto caravana, sin mi mujer a mi lado, aguantar las noches de insomnio, levantarme a primera hora de la mañana con los ojos hinchados de no dormir y sólo para ver salir el sol y encima pasarme las tardes fregando cacharros y más cacharros…

Este y otros 35 relatos más forman parte de la colección de mi libro "CUENTOS A MEDIA TARDE"

Lo podéis encontrar aquí, en Amazon: 👇👇👇


CUENTOS A MEDIA TARDE






lunes, 6 de abril de 2026

Diario de la Peregrina (4) - Diferencia entre desplazarse y viajar.

 Autocaravanistas, caravanistas, campistas y viajeros en general, hoy os hago una pregunta: Cuándo programáis una ruta ¿Qué hacéis? ¿Os desplazáis  o viajáis?

¿Es lo mismo, no? —me contestará alguien. Peró no, no es lo mismo. La diferencia puede ser sutil, pero muy profunda.

Os cuento...

Desplazarse es ir de un sitio a otro, del punto A al punto B, llegar a un lugar predeterminado y ya, sin fíjate en lo que tienes a tu alrededor. Avanzas, devoras los kilómetros, pero no prestas atención a lo que tienes a tu alrededor.

Viajar es muy diferente. Viajar es observar el entorno e integrarte en él. És escuchar sus voces y sus sonidos, detenerte siempre que algo te llame la atención. Al viajar, recorres el camino permitiendo que él forme parte de tí, que te impregne. En un viaje cada paso tiene sentido, aunque no sepas hacia dónde te lleva. No sólo cambias de sitio, también cambias tú.

Al igual que en la vida, en una ruta tendrás días de todo: días de desplazamiento y de rutina, y días de calma, en los que no todo es llegar, sino que lo que necesitas es impregnarse de su esencia.

—¿Y tú, qué prefieres? ¿Desplazarte o viajar?

lunes, 30 de marzo de 2026

Diario de La Peregrina (3) - Una situación muy angustiosa. Apuros en una calle muy estrecha.

¿Seguro que pasamos, por esta calle?

A muchas de mis compañeras les ha sucedido alguna vez. Sus dueños empiezan a callejear por un pueblo y de pronto la calle empieza a estrecharse...

Aquel día, Clara tenía previsto que Pepe me dejara aparcada justo a la entrada del pueblo. Pero el párking estaba lleno.

—Espera, que busco otro parking. Tengo uno localizado al otro lado del pueblo— le comenta Clara, ya GPS en mano.

—No te preocupes —contesta Pepe, sin dejar de conducir— Callejearemos un poco y seguro que encontramos algún sitio.

Pepe me hace girar a la derecha, una calle ancha que desemboca en una placeta. Para seguir me veo obligada a girar a la izquierda, sin posibilidad de elegir. El ángulo de giro es un poco cerrado, pero Pepe, con gran habilidad, me hace entrar en esa calle.

De momento ningún problema, pero...

La calle empieza a estrecharse. Las aceras se hacen más estrechas hasta que desaparecen. Pepe aminora la marcha, por si sale alguien de una puerta. 

Esta calle me parece
bastante estrecha...

¡Madre del Amor Hermoso!
¡Que por aquí no pasooo!

Los retrovisores se acercan mucho a las paredes de ambos lados, hasta que acaban los dos raspándolas.

Clara no dice ni mu. Va agarrada a su asiento con las dos manos. La angustia que refleja su rostro es indescriptible.

40 metros más y llegamos al final de la calle, donde nos espera otro giro imposible, éste de 90°. Ésto es el fin. Por aquí seguro que no paso.

 Pero en un par de maniobras, Pepe consigue de nuevo que mi rechoncho cuerpo de deslice por aquella esquina y salimos a una gran plaza.

Mucha gente, veo en esta plaza... ¡Claro! ¡Hay una boda!

De la iglesia sale una pareja de novios y todos los invitados, a los que Pepe y Clara saludan con una sonrisa forzada y a los que intentan esquivar.

Por fin Pepe consigue aparcarme en un sitio adecuado.

—¿Ves como sí pasábamos? —le suelta Pepe.

Clara le mira, los dos estallan a reir y mi motor respira aliviado.

—Te aseguró que me asusté mucho —murmura Clara— Por un momento pude leer el titular de la prensa de mañana: "La Peregrina de los Jubiletas Viajeros se quedó encallada en una estrecha calle de un pequeño pueblo. Las tareas para desatascarla han sido largas y laboriosas..."

Aquella tarde Pepe se pasó un buen rato repintando los dos retrovisores...

jueves, 26 de marzo de 2026

Por qué viajar a Perú

 1 - Por qué ir a Perú acabó siendo el viaje de mi vida.

Recuerdo con gran placer los muchos viajes que he podido realizar a lo largo de mi vida.

Junto a Pepe, y con La Peregrina, hemos recorrido España en profundidad, así cómo Francia, Italia y gran parte de Portugal. 

También, hace ya muchos años, me aventuré a ir más allá del continente europeo y viajé a Méjico, China y Perú.

Y si tuviera que quedarme con uno sólo de estos viajes, tengo muy claro que me quedaría con Perú.

-Por lo que esperaba descubrir y lo que encontré.

-Por las gentes, que me abrieron su corazón de par en par.

-Por la paciencia que tuvieron conmigo, que no fue poca y no sé cómo no la acabaron.

-Por sus respuestas a mis inacabables preguntas, que en lugar de satisfacer mi curiosidad, la aumentaron.

-Y sobre todo, por ese halo de misterio y los muchos Enigmas que se me plantearon a lo largo de todo el viaje, en los pueblos, tras las esquinas o debajo de las piedras.

En este libro os muestro todos los detalles de este maravilloso viaje. Clic aquí para ver en Amazon.

VIAJE AL PERÚ - Enigmas y Misterios de Antiguas Civilizaciones.


2 - De donde surge la idea de viajar a Perú.

Viajar a Perú es una idea que fue creciendo conmigo a lo largo de toda mi vida. Desde que tengo uso de razón que he devorado libros, crónicas y toda clase de artículos, estudios e investigaciones referentes a los muchos enigmas y misterios que se extienden a lo largo y ancho de todo su territorio.

Me crié rodeada de libros que me hablaban de misterios para los que no se hallaba ninguna explicación coherente.

-Machu Pichu y su enigmática situación en la cima de una montaña de más de 2.430 metros sobre el nivel del mar, y la magnificencia de sus edificaciones con piedras de gran tamaño y encajadas a la perfección, con una técnica de la que poco o nada se sabe.

-La misma técnica y perfección que se utilizó en otros recintos arqueológicos como Tiahuanaco, a 3.825 metros sobre el nivel del mar, y en el que se encuentra la Puerta del Sol, tallada en una sola piedra de más de 10 toneladas. Nadie sabe cómo pudieron manejarla y encajarla.

-Nazca, miles de líneas y centenares de extraños dibujos que se extienden sobre el desierto de Nazca, por una superficie de 520 km², llegando algunas a prolongarse hasta los 800 km² y que sólo son apreciables desde el cielo.

-Las Piedras de Ica del Profesor Cabrera; más de 11.000 piedras de todos los tamaños grabadas con sorprendentes dibujos en los que se muestran imágenes imposibles para los conocimientos de aquella gente.

-Historias y leyendas que se pierden en las brumas de los tiempos más remotos.

Y así podría pasarme horas enumerado misterios y enigmas para los que nunca he conseguido hallar una explicación con un mínimo de coherencia.

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Perú no és un destino, es una pregunta


3 - El deseo hecho realidad. Viajar a Perú, pasó de ser un deseo a ser una realidad.

Dicen que cuando deseas algo con muchas ganas corres el riesgo de que se convierta en realidad... Y así fue en mi caso.

Siempre soñé con viajar a Perú, ver con mis ojos, tocar con mis dedos y sentir las emociones y sensaciones que sintieron quienes vivieron esos descubrimientos.

Lo que primero fue una idea, con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en un ansia, un deseo irrefrenable. Y cuando se presentó la oportunidad, no lo dudé. Viajé a Perú.

Un año, buscando y decidiendo el destino para las vacaciones de aquel verano, se presentó la oportunidad.

—¿Que tal si este verano vamos a Perú? A ti te gustaría¿No?

—¿Perú? ¡Pues claro que sí! ¡Claro que me gustaría ir a Perú!

Así fue cómo sucedió. No hubo una sola causa. Fue un compendio de circunstancias y situaciones, las que hicieron que el deseo se convirtiera en realidad. Fue así como viajar a Perú pasó de ser un deseo a ser una realidad.


lunes, 23 de marzo de 2026

Diario de La Peregrina (2) - Un café en un pueblo olvidado.

 El día se ha levantado perezoso, frío y lluvioso. Algo nos ha empujado a tomar un desvío que ni siquiera figura en ningún mapa y hemos llegado a un pueblo que parece salido de la nada.

Mis ruedas crujen sobre el deteriorado asfalto.

Las fachadas están agrietadas por el paso de los años y las puertas y ventanas se alinean con las persianas bajadas. Las calles están vacías. No hay coches, ni voces, ni prisas... Sólo el frío viento de invierno moviéndose en libertad por estas calles que ya nadie va a reclamar.

¡Ahí está! Clara lo ha visto al girar una esquina. El cartel oxidado apenas deja leer su nombre, pero un tenue resplandor en su interior da fé de que en su interior se siguen sirviendo cafés.

Pepe frena y apaga mi motor. Ambos dudan antes de bajar, como siempre que se enfrentan a una situación tan inusual.

Pero en cuanto regresan, doy por hecho que alguien les ha servido su café. Lo sé por el tiempo que han tardado y por ese brillo en su mirada, en el que he podido leer que algo revelador ha sucedido.

Sobran las palabras. Pepe arranca sin prisas.

Este pueblo no desea ser salvado.

Sólo espera ser recordado.


lunes, 16 de marzo de 2026

Diario de La Peregrina (1) - Primera noche en ruta.

 En "Diario de La Peregrina" os iré ofreciendo, cada lunes a primera hora, breves notas, pensamientos, sensaciones y sucesos e incidentes de mi día a día. ¿Cómo? ¿Qué aún no os he contado quién soy? ¡Madre del Amor Hermoso! Soy un desastre... En este enlace os lo cuento...

👇👇👇👇

Aquí os explico quién soy


Hoy os hablo de la primera noche en ruta.

Se apagan las últimas luces del día. Hemos aparcado en un pequeño pueblo, cerca de una iglesia en la que parece que los fíeles se olvidaron de rezar. 

El silencio y la oscuridad nos rodean. Sólo unos viejos árboles de ramas retorcidas por el paso de los años nos susurran, cómo almas en pena. Casi me amedrentan.

En mi interior, el baile de la tenue luz de una vela, hace que Pepe y Clara se sientan como en casa.

Cada día nos moveremos a un sitio diferente. No habrá dos noches iguales. El cansancio de la ruta por carretera o alguna caminata, ruidos en la calle, demasiada luz... Nada importará ni impedirá que gocemos de un grato sueño reparador.

Esta es nuestra primera noche en ruta.

Hacía mucho tiempo que no rodaba, que no estaba en movimiento y siento mis ruedas doloridas y entumecidas. Se me cierran los faros...

Pepe y Clara se sienten a gusto.

Yo siento que soy su casa.

Y ellos sienten que están en su hogar.

jueves, 12 de marzo de 2026

Cómo nacen los cuentos: cómo empiezan las historias que escribo.

        ¿Cómo nacen los cuentos?

Los cuentos, las historias y los relatos nunca nacen en mi cabeza de la nada. Mucha gente me ha preguntado en alguna ocasión: ¿cómo te surgen las historias, o la inspiración para escribir cuentos y relatos? O, ¿cómo haces para que una pequeña idea, o una simple visión que cruza durante apenas un segundo por tu mente, pueda convertirse en un relato?

Estás son algunas de las preguntas más habituales y recurrentes que me hacen sobre este tema. Y reconozco que no es fácil de contestar.

Cada escritor tiene sus pautas, o sus manías y rituales, y puede percibir la inspiración de una forma muy personal y diferente. Por ello voy a tratar de explicaros cómo lo hago yo, cómo funciona mi mente (la verdad es que esto no lo sé ni yo 😅😉), cómo y de dónde nacen mis ideas, dónde se esconde mi particular musa de la inspiración y cómo hago para que trabaje para mí. 🤔🤔

La mayoría de las historias no aparecen de repente en mi mente. No tengo ningún don divino por el que, de pronto, vea el relato al completo. Por lo general empiezan con algo muy pequeño: un objeto, una imagen, una frase escuchada entre la gente o una escena que se ha quedado dando vueltas por mi cabeza. La inspiración para escribir un cuento la puedo encontrar en los lugares más normales y cotidianos: un bar,  por la calle o rodando por la carretera. El sitio realmente no importa. 

     ¿Cómo empiezan muchas historias?

Cómo os he dicho, el sitio donde me encuentre no importa demasiado. Para mí, tras esa fugaz imagen, frase o imagen, lo que sí importa es lo que sucede a continuación.

Por lo general empiezo con una serie de preguntas:

-¿Qué ocurrió antes de este momento?

-¿Cómo se llegó a él?

-¿Cómo se puede resolver?

-¿Qué hubiera pasado si alguien tomara una decisión diferente?

-¿Qué historia hay detrás de la situación actual?

Las historias suelen surgir de esta curiosidad que siento ante esos mínimos detalles. Algo me llama la atención, lo miro y lo juzgo desde todos los ángulos posibles y empiezo a imaginar todo lo que no se ve. 

    ¿Cómo se desarrolla la inspiración?

Ahí es dónde empieza lo más delicado, complejo y que no siempre consigo: dar forma a todas esas ideas que bullen en mi cabeza 🤯 

En cuanto tengo resueltas y contestadas las anteriores preguntas, trato de desordenarlas, darles la vuelta y con los ojos cerrados, darles un sentido. Un sentido que no hace falta que tenga nada que ver con la realidad. 

A partir de aquí empiezo a imaginar diferentes escenas, aparecen los primeros personajes y empiezan a moverse, las situaciones se complican y el relato empieza a coger forma y a encontrar su propio camino. 

Escribir cuentos y relatos es, en el fondo, saber escuchar esas pequeñas ideas e intuiciones. 

La mayoría de las veces, en un principio, las historias no me piden ser escritas. Pero otras veces las oigo cómo me piden que les dé vida. Y cuando insisten lo suficiente, acaban convirtiéndose en un cuento.

               Un ejemplo práctico.

La mejor manera de hacerme entender es con un ejemplo:

Este es el detalle donde se inició todo:

-Esta mañana, mientras circulaba por la carretera, vi en el voral una placa de matrícula de un coche.

A partir de ahí empiezan las preguntas: 

-¿Qué pasó?

-¿Cómo llegó este objeto hasta aquí?

-¿Cómo se puede resolver la situación?

-Si alguien pudiera tomar una decisión diferente a la que se tomó para que las cosas sucedieran de esta manera, ¿Qué podría ocurrir?

Es de suponer que, en este caso, un coche tuvo un accidente en este punto de la carretera y esta placa de matrícula se desprendió y quedó ahí, oculta por los matojos. Eso es lo más lógico. Pero...

Cierro los ojos e imagino que, a partir de esto, las cosas pueden haber sido  muy diferentes.

Si le pongo un poco de imaginación, puedo obtener esto:

                👇👇👇👇👇

Ha habido un atraco en una gasolinera. Las cámaras de seguridad ofrecen una imagen bien clara del número de la matrícula. Es la de tu coche. Pero tú no has estado nunca por la zona del atraco. A pesar de ello, te acusan y te declaran culpable. Vas a la cárcel por algo que no has hecho.

Todo hubiera sido diferente si alguien hubiera sabido que, hace tres meses, en aquel pequeño accidente que tuviste en una carretera solitaria, una de las placas de matrícula de tu coche se desprendió y se quedó allí, oculta por los matorrales. A tí te hicieron un duplicado. Pero alguien que pasó por allí, la encontró, la puso en un coche igual al tuyo, y atracó la gasolinera...

En este libro encontrarás una recopilación de 36 relatos en los que he utilizado está técnica. Será un honor para mí que me comentes qué te parecen y me dejes una reseña.

        

             CUENTOS A MEDIA TARDE



sábado, 28 de febrero de 2026

Quién es «La Peregrina»

 Antes de seguir contándote mis pensamientos y reflexiones, mis aventuras y desventuras, y mis anécdotas, percances e incidentes, creo que tengo la obligación de presentarme: soy «La Peregrina».

Mi cuerpo es grandote y de formas generosas, y soy valiente, alegre y muy inquieta.

Llevo a cuestas a dos humanos muy majos, los «Jubiletas Viajeros», que cuando se jubilaron decidieron cambiar el sofá por la carretera. También les acompaña Ron, su mascota, un magnífico perro de 45 kilos, mezcla de pastor alemán y american stanford.

A estas alturas ya habrás adivinado que soy una autocaravana, con muchas historias bajo el capó.

Está soy yo, La Peregrina.

       Cómo nació la idea del libro 📕 📖 

Un día, en una área llena de muchas compañeras que como yo, vivían rodando por el mundo, se me ocurrió que bien podría contar al mundo «las aventuras de los Jubiletas Viajeros por España y más allá.»

Para ello, en estos momentos, estoy tomando nota de todo lo que nos va sucediendo día a día, para no olvidarme de nada. Los viajes, las rutas, anécdotas e historias, y todo aquello que pueda ser de tú interés o que al menos pueda arrancarte una sonrisa 😃 

                     El proyecto

Cuestas imposibles, áreas de pernocta misteriosas, GPS con muy mala leche... Y un montón de aventuras inolvidables.

No se trata de hacer una guía de viajes, sino de explicar con un original toque de humor mi día a día junto con los Jubiletas Viajeros. 

Si te gustan los viajes con alma, las historias reales contadas con humor, y el suave rugido de un motor libre, ¡Súbete, que arrancamos!

Yo pongo las ruedas. Los Jubiletas Viajeros el café. Y tú las ganas de disfrutar con nuestras aventuras.

En estos momentos, esto es un proyecto. Pero poco a poco, con esfuerzo y mucho, mucho cariño, me he propuesto que se convierta en una realidad.

¿Me acompañas? 🚌😉


viernes, 20 de febrero de 2026

Porqué escribo mientras viajo

Escribir és una pasión que corre por mis venas desde que tengo uso de razón. Forma parte de mi vida.

Sólo necesito una imagen, una sensación o una vivencia para que en un momento se forme una historia o una fantasía en mi mente, con unos personajes suplicando que les dé vida y les guíe por los caminos de mis mundos de fantasía.

Cuando viajo, cada día es un mundo diferente. Nuevos estímulos, paisajes, historias y gentes que alimentan mi imaginación. De detrás de cualquier esquina puede surgir una idea, aunque la mayoría de las veces acaba en el fondo de un cajón.
Pero algunas acaban germinando, creciendo y dando vida a personajes sin nombre a los que no puedo negarme a darles vida y ofrecerles un mundo lleno de aventuras. 


Siempre me acompañan unas libretas
en las que no dejo de anotar todo
aquello que me llama la atención.

En los lugares que visito, no puedo dejar de observar los paisajes, esenciales para la creación del entorno de los personajes. También me fijo en las gentes, en sus gestos y sus movimientos e imagino sus reacciones ante diferentes estímulos: ¿Qué harán si...? ¿Cómo reaccionarán si...? Preguntas en busca de respuestas que se agolpan en mi mente en mis horas de relax.

jueves, 12 de febrero de 2026

No sueñes tú vida; vive tus sueños.

 A todos nos lo han dicho más de una vez: «deja de soñar tu vida y empieza a vivir tus sueños». Pero somos muy pocos, los que lo conseguimos. Por lo general no dejamos de pensar en todo lo que nos gustaría hacer. Soñamos con conseguir la que para nosotros sería la vida ideal. Y lo tenemos muy claro.

Los más urbanitas sueñan con un piso en el corazón de una gran ciudad, rodeados de todos los servicios habidos y por haber, el constante rugido del tránsito y el frenesí del incesante movimiento de la gente.

Los que prefieren el mundo rural, en sus diferentes escalas, se deleitan al cerrar los ojos e imaginar su casita soñada, en medio de un verde prado y rodeados de montañas y de absoluta paz y tranquilidad.

También están los que sueñan con disfrutar de todo un poco (o un mucho), visitando ciudades, pueblos, caseríos, valles, montañas... Siempre en movimiento, conociendo y disfrutando en todo momento de lo mejor de cada lugar, moviéndose en autocaravana, en barco, a pié o por cualquier otro  medio.

Todos soñamos. A todos se nos hace la boca agua cuando estos sueños aparecen en nuestra mente y los visualizamos bien nítidos, como si pudiéramos entrar en ellos con sólo pasar a través de una cortina.

Pero somos pocos los que decidimos dar un giro a nuestra vida y en lugar de soñar el futuro y visualizar esas imágenes, nos dedicamos a construir esta vida tan anhelada y a vivirla.

No, no es imposible. Todo es proponérselo. Para ello es imprescindible salir de nuestra zona de confort (esto es lo más difícil), y poner todo nuestro empeño en romper barreras, prejuicios y normas preestablecidas, y vivir nuestra vida según nuestras convicciones. Hay que establecer prioridades e invertir en aquello que nos hace felices de verdad.

La vida es efímera y no nos damos cuenta de que soñando, soñando, al despertar vemos que nuestra vida no ha sido más que esto: un sueño.

Este era nuestro sueño: vivir viajando en una autocaravana, y disfrutar de la belleza, las gentes, la historia y la cultura de todos los rincones que visitábamos. Luchamos por él. Y ahí estamos...

Aquí podréis seguir nuestras aventuras👇👇👇


JUBILETAS VIAJEROS


               🚌 🚌 🚌 🌍 🌎 🌏 🚌 🚌 🚌

sábado, 7 de febrero de 2026

MARCAHUASI, el lugar donde las piedras nos hablan del pasado

Para muchos de nosotros, oír el nombre de Perú és evocar una gran cantidad de restos arqueológicos y lugares llenos de enigmas que se nos escapan a la razón. Machu Pichu, las Líneas de Nazca, Sacsayhuaman, Tiahuanaco... Son lugares que se conocen y se explican. Pero hay otros que se experimentan, que se sienten, como Marcahuasi.

A más de 4.000 m.s.n.m., a unos 70 km de Lima y  en lo alto de una meseta de los Andes Centrales, se encuentra este lugar.

De nuevo nos enfrentamos a un conjunto de enormes monumentos megalíticos que no encajan con nada y cuyo origen ha dado lugar a plantear incómodas teorías. Rostros humanos con cascos y barbas, animales imposibles, perfiles que cambian según la perspectiva y la luz...

¿La explicación oficial? Que se trata de una casualidad geológica, un capricho de la naturaleza. Pero lo más inquietante de este lugar, no es lo que se ve. Es cómo y cuando se ve.

Éstos monumentos parecen representar rostros y perfiles que semejan diferentes etnias, razas o expresiones humanas. La figura más desconcertante de todo el conjunto es la que se conoce con el nombre de «Monumento a la Humanidad». Se trata de un colosal monolito que cambia según la luz que incida en él. Amanecer, atardecer, equinoccios y otros momentos astronómicos, hacen que se puedan identificar en él hasta catorce rostros o etnias diferentes. Pero eso no es todo. A éstas características hay que añadirles una serie de fenómenos que la ciencia oficial no puede explicar. Entre ellos, la simetría de algunas formas, la repetición de patrones y una serie de detalles muy difíciles de atribuir sólo al azar o a una casualidad geológica. O algunos relatos locales muy inquietantes: pastores que evitan a toda costa transitar por ciertas zonas al caer la noche; brújulas que al pasar por allí se comportan de forma anómala y que parecen volverse locas, o una turbadora sensación de vigilancia y de densos silencios.

Nada de todo eso es fácil de medir, pero sí de sentir.

Daniel Ruzo, junto con un prestigioso grupo de investigadores, lo descubrió en 1952 y lo estudió a lo largo de toda su vida. Gracias a estos estudios se llegó a la conclusión de que Marcahuasi pudo haber sido un centro ceremonial de una civilización muy anterior a los incas, destruida tal vez por algún cataclismo, y que las figuras no son naturales, sino que se habrían erosionado a partir de antiguas esculturas.

La ciencia oficial, la más académica, rechaza de plano estás teorías, aunque tampoco alcanza a aclarar ciertos fenómenos.

Marcahuasi es uno de estos sitios donde no se sabe si la explicación más racional está incompleta o si el lugar simplemente guarda memoria de un pasado que se pierde entre las brumas de los tiempos más remotos. Uno de los muchos lugares en los que se esconden misterios y enigmas de los que siempre queda algo que no acaba de encajar del todo.

Y Perú está lleno de estos lugares.

Como los que detallo en este libro:

VIAJE A PERÚ - Enigmas y Misterios de Antiguas Civilizaciones.


martes, 3 de febrero de 2026

Kilómetros para olvidar un nombre.

 Carlos deambulaba por su casa asegurándose de dejar todo apagado y cerrado. Caminaba arrastrando los pies y sin ánimos, pero con algunas expectativas guardadas en el interior de la mochila que le esperaba junto a la puerta.

Tres meses atrás descubrió que Pedro, su pareja desde hacía cinco años, tenía encuentros con chicos muy jóvenes. No descartó que algunos de ellos, con la mayoría de edad recién cumplida.

Pedro... Este nombre le martilleaba el cerebro y parecía resonar por todos los rincones de la casa. Por más que lo intentaba, no conseguía olvidarlo.

Un día, alguien le indicó que caminar era la mejor terapia, y que recorrer el Camino de Santiago sería lo más sanador para él. Carlos pensó que podía ser una buena idea, que tal vez así podría dejar atrás aquel nombre y el dolor que le acompañaban.

Compró la mochila y las botas con las que estuvo entrenando un tiempo, hasta llegar el momento de apagar todo, cerrar la casa y empezar su gran aventura.

Por el camino atravesó pueblos y ciudades, visitó iglesias y catedrales y compartió historias y vivencias con otros peregrinos. Historias de pérdidas y superación que le removieron las entrañas.

En Pamplona conoció a Marta, una atractiva joven de veinticinco años que huía de la desgarradora muerte de su madre tras una cruel enfermedad.

Cuando atravesaba un pequeño pueblo de la meseta, Tomás, un hombre muy mayor, le contó cómo el Camino le ayudó a superar el fallecimiento de su esposa.

Llegando ya casi a Santiago, cruzó una aldea que parecía estar celebrando unas Fiestas Populares, pero lo que se conmemoraba era un desastre natural ya olvidado.

El día que llegó a Santiago caminaba a paso ligero. Tenía muchas ganas de llegar a la Plaza del Obradoiro, con la esperanza de que el efecto sanador del camino hubiera cumplido su misión. Pero no sintió el alivio que esperaba. Aquel nombre y aquel dolor seguían con él. Sólo en la Catedral, al abrazar al Santo, lo comprendió todo.

Una leve sensación de frío procedente del Santo le provocó un escalofrío. En aquel momento comprendió que aquel nombre y el dolor seguían con él, pero su peso había cambiado.

Carlos se quedó un día más en Santiago para reflexionar. Acudió a la Santa Misa, vio volar el botafumeiro y a cada acto se sentía más ligero.

Sólo le quedaba una cosa por hacer: llegar hasta Finisterre, el «Fin del Mundo», para acabar de soltar allí aquel nombre y el dolor que le quedaba.

El año 2022 yo recorrí el Camino de Santiago, desde Roncesvalles hasta Finisterre. Al salir de Santiago me percaté de que éramos muy pocos los que seguíamos hasta el final. Por eso me pude fijar en él. Era un hombre de mediana edad, al que recordé haber visto en alguna de las etapas del Camino.

En Finisterre coincidimos en el mismo albergue y entramos en conversación.

—Me llamo Carlos —me dijo— y éste es mi décimo Camino. Hace diez años, entre las rocas del Faro, pude dejar un nombre y vaciar mi mochila del peso del dolor.

El efecto sanador del Camino se cumplió.

Si os gustó la historia, en este libro encontraréis una recopilación de 36 relatos breves con los que espero arrancarla una sonrisa.

Clic en este enlace

CUENTOS A MEDIA TARDE

sábado, 31 de enero de 2026

Confesiones de una autocaravana cansada de correr

 Los años me pesan y los kilómetros se acumulan en mis ruedas. Llevo muchos años rondando y recorriendo esos mundos de Dios por carreteras de toda clase. Puertos de montaña, estrechas carreteras locales, autopistas...

A mis antiguos dueños les gustaba mucho correr. A la hora de programar una salida, siempre preferían fijarse un destino e ir hacia allá a toda velocidad y en el menor tiempo posible, en lugar de invertir un poco de este tiempo en conocer y disfrutar del camino por el que circulávamos.

Cuando me compraron mis nuevos dueños, temí que se repitiera la misma historia. Pero para mi sorpresa, la dinámica de esta pareja era muy diferente.

Lo comprobé en nuestra primera salida. No fue muy larga, unas tres semanas, pero la disfrutamos a tope.

Mis nuevos dueños son Pepe y Clara, una simpática pareja de jubilados que me adquirieron con la idea de pasar casi todo el año viajando conmigo. Buscaban una autocaravana para hacer realidad el sueño de sus vidas: vivir rondando por el mundo el mayor tiempo posible, disfrutando de la libertad que este tipo de vida ofrece.

Os confieso que, en un primer momento, me asusté un poco. Lo primero que pensé: «¡Vaya! Tenía la esperanza de que me adquiriera alguien un poco más joven. Esta pareja igual solo me saca un par de fines de semana al mes...»

¡Qué equivocada que estaba! Pepe y Clara han resultado ser todo lo que yo había soñado.

Pepe con sus manos de oro para conducirme, y Clara con su gran intuición y habilidad para diseñar rutas fantásticas. Entre los dos han hecho realidad mi sueño de viajar despacio, con calma, disfrutando del camino, sin preocuparme tanto de cómo llegar, sino de disfrutar del mundo que teníamos a nuestro alrededor.

Estaba muy cansada de tanto correr, del sobre-esfuerzo que me veía obligada a hacer para llegar a... ¡Donde fuera! Esto hacía que me perdiera las maravillas del camino que, ahora con Pepe y Clara, me saben a gloria.

Además, os tengo que contar una cosa: lo primero que hicieron Pepe y Clara fue bautizarme y ponerme un nombre: «La Peregrina» y ellos són los «Jubiletas Viajeros»

Pero esto os lo contaré más adelante...

Ahora, con tantas emociones, siento que se me apagan las luces. Creo que voy a desconectar la centralita y a descansar un rato...

martes, 27 de enero de 2026

Perú no es un destino, es una pregunta

 El año 2008 hice un viaje a Perú que marcó mi vida para siempre. Pasé muchos días estudiando y eligiendo todo aquello que no podía dejar de visitar. Lo preparé con mucha ilusión, puesto que era el sueño de mi vida. 

Desde que tengo uso de razón que he sentido una fuerte atracción hacia las civilizaciones más antiguas y sus grandes enigmas. Egipto, Mesopotamia, Grecia, Méjico y por descontado Perú.

Por todo el planeta se encuentran restos de esas  antiguas culturas y civilizaciones que pregonan una historia que no encaja con la cronología de la evolución humana que se nos ha mostrado hasta ahora.

Lo único que queda de ellas son los restos de sus enigmáticas construcciones, casi todas ellas megalíticas. Algunas conservan parte de su estructura original, pero sin evidencias claras de quienes las llevaron a cabo. 

A pesar de hallarse esparcidas por todo el mundo, hay entre ellas varios rasgos en común bien reconocibles que no pasan desapercibidos: 

-Las pirámides, muy comunes en casi todas las épocas y civilizaciones de todo el planeta. 

-El desmesurado tamaño de las piedras utilizadas en su construcción. 

-El origen de estas piedras, muy lejano del lugar en el que se levanta la construcción.

-Su exacta posición respecto a ciertas estrellas y eventos lunares y solares.

- La falta de datos, marcas o señales que permitan saber más sobre cuando, quienes, cómo y para qué se construyeron.

Uno de los puntos del planeta donde mejor se pueden apreciar estos restos es Perú.

Casi todos quienes viajan a Perú lo hacen con la idea de visitar algunos de estos antiguos restos, que ya se han convertido en referentes turísticos que las agencias de viajes nos venden como imprescindibles. Pero, ¿Somos capaces de verlos con la mirada, la calma y el respeto que se merecen? Machu Pichu, Cuzco, Tiahuanaco,, Sacsayhuaman... Muchos van a estos destinos con la idea de escuchar historias y leyendas, pasar un rato entre sus grandes piedras, hacer las fotos pertinentes y regresar a casa con la maleta llena de recuerdos, vivencias y aventuras.

Pero para mí, Perú es mucho más.

Cuando visité estos sitios, lo hice con calma. Me fijaba en todos sus rincones y observaba con gran atención todos los detalles. Buscaba respuestas más allá de las explicaciones que se ofrecían a mis muchas preguntas. Intentaba satisfacer (con poco éxito), mi innata curiosidad y acallar esa voz que no dejaba de susurrar en mi cabeza: "Aquí hay algo que no encaja."

Pero lejos de encontrar estás respuestas, regresé a casa con muchas más preguntas que cuando inicié el viaje.

Desde entonces que he seguido investigando e intentando hallar alguna respuesta coherente a todas estas explicaciones que no me convencen, con el firme propósito de volver algún día y seguir investigando.

Porque para mí Perú no es un destino, es un dilema y muchas preguntas sin respuesta. 

Si a tí te sucede lo mismo que a mí, este libro es para tí.


VIAJE A PERÚ - Enigmas y Misterios de Antiguas Civilizaciones


miércoles, 21 de enero de 2026

La noche en que la carretera habló

La noche llegó con lentitud y sin avisar, como suele hacerlo quien tiene algo que decir. La carretera se prolongaba frente a mí, sinuosa, oscura y silenciosa, apenas iluminada por el haz irregular de mis faros. No había tráfico, rodaba tranquila y en solitario. Tampoco había pueblos cercanos, ni señales que me advirtieran de su presencia, ni que fuera a lo lejos. Sólo podía percibir el silencio y la continuidad de las líneas blancas, que se sucedían a lo largo del negro asfalto.

Pepe conducía despacio, con mucha calma. Y no tanto por prudencia, que sí, que era necesaria, sino por respeto. Hay caminos que no admiten prisas, sólo demandan un poco de atención.

Fue entonces cuando lo sentí. No era un sonido concreto, ni una voz clara, sino una presencia, que me envolvía y que se manifestaba, en ningún sitio concreto y en todas partes a la vez. Era la carretera, que cansada de ser pisada sin ser mirada, se había decidido a hablar. 

Cada curva murmuraba una frase incompleta, cada línea blanca un susurro antiguo, o un lamento. El asfalto crujía con el avance de mis ruedas como si recordara otras huellas, otros rastros, otros viajes, otras huidas.

Pensé en quienes habían pasado por allí antes que yo: los que iban hacia algo, los que escapaban de todo, los que simplemente seguían adelante porque no sabían hacer otra cosa. La carretera lo había visto todo. Yo, como ellos, solo estaba de paso.

Apagué la radio. No quería interferencias. El silencio pesaba, las sensaciones me envolvian, y enseguida entendí que el camino no era solo un medio para llegar, sino un lugar en sí mismo. Un espacio donde las preguntas encuentran sitio, aunque no siempre respuesta.

Cuando la noche empezó a clarear, la carretera volvió a callar. Como si ya hubiera dicho lo necesario. Seguí rodando por aquella carretera, sabiendo que no había llegado a ningún destino concreto, pero que algo se había movido en mi interior.

Desde entonces, cuando circulo de noche, escucho. Para estar preparada, para dejarme impregnar por esas sensaciones. Y agradezco a quien me conduzca que lo haga con calma, sin prisas... Por si alguna vez me vuelve a hablar.


miércoles, 14 de enero de 2026

Para quienes no viajan de cualquier manera


Todos mis escritos nacen de una pasión y del deseo de mostrar a mis lectores que existen otros mundos, otras miradas, otras formas de ver la vida. Me gusta observar y admirar los pequeños detalles de cada momento, con calma, con perspectiva y con la mente abierta.


Hay muchas personas que viajan para llegar a un sitio determinado. Se mueven deprisa de un punto a otro, con la única idea de disfrutar del destino, sin pararse a pensar en todo lo que se pierden durante el trayecto. Para ellas, lo importante es llegar cuanto antes, como si el camino no existiera o no tuviera la menor importancia.


Otras, en cambio, viajamos con calma, para entender qué nos pasa mientras avanzamos. Vivimos el trayecto, sentimos las emociones que se esconden tras cada curva, observamos con atención, aprendemos y disfrutamos del camino mientras seguimos adelante.


Este blog nace con la idea de convertirse en un lugar de encuentro para relatos e historias, crónicas de viaje y textos escritos en movimiento. Aquí conviven imaginación, realidad o ficción; reflexiones, toques de humor y diversidad de estilos. No pretendo enseñar a viajar, ni siquiera que este espacio sea un diario de viajes. Solo deseo mostrar distintas maneras de mirar y de entender el camino.


Cuando decido iniciar un viaje, me centro más en el trayecto que en el destino: en las vivencias, las aventuras y los aprendizajes que surgen por el camino. Las personas, su cultura, sus enseñanzas. El camino es cambiante, relativo y profundamente subjetivo; puede variar según la distancia, la velocidad o nuestro propio ánimo. El destino, en cambio, siempre estará al final. Prefiero descubrir antes que cumplir listas cerradas, y quedarme con preguntas abiertas antes que con respuestas definitivas.


Aquí habrá cuentos y relatos, crónicas de viajes cargadas de historia, fragmentos de libros y textos que se gestan y nacen en ruta. Algunos se quedarán aquí, entre las paredes de este blog, a disposición de quienes deseen asomarse a esta ventana. Otros, quizá, tengan la suerte de convertirse algún día en libros.


Si te gusta viajar despacio, ya sea con los pies o con la imaginación, este espacio también puede ser para ti.


domingo, 11 de enero de 2026

CRÓNICAS DEL CAMINO

 CRÓNICAS DEL CAMINO, es un espacio para quienes viajan con los ojos muy abiertos, la mirada perdida en lo más lejos del horizonte y las preguntas más punzantes.

Aquí encontrarás relatos breves, crónicas de viajes y textos escritos con el corazón, mientras recorremos el camino. Historias que nacen mientras avanzamos: a pie, por carretera, en un país lejano o dentro de nosotros mismos. A veces habla el viajero. A veces, incluso es la autocaravana, quién observa, recuerda y relata.

No escribo sobre destinos, sino sobre lo que ocurre mientras nos movemos. Sobre los encuentros, los silencios, los enigmas, las locuras y esas pequeñas cosas que hacen que un viaje deje huella.

He publicado dos libros en Amazon: uno de cuentos y relatos cortos, donde el viaje es interior, dando suelta a todas esas pequeñas historias y locuras que se forman en mi mente y hacen que mi mano coja el lápiz y lo deslice por el papel. El otro es sobre un recorrido por Perú, contado desde la mirada del misterio y las preguntas más incómodas, no desde la guía turística. Ahora escribo un tercer libro, un viaje en autocaravana narrado por ella misma, aún en preparación.

Si te interesa leer despacio, viajar de otra forma y acompañar historias que no siempre buscan llegar, estás en el lugar adecuado.

👉 Puedes empezar leyendo el blog o descubrir mis libros.


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