Los años me pesan y los kilómetros se acumulan en mis ruedas. Llevo muchos años rondando y recorriendo esos mundos de Dios por carreteras de toda clase. Puertos de montaña, estrechas carreteras locales, autopistas...
A mis antiguos dueños les gustaba mucho correr. A la hora de programar una salida, siempre preferían fijarse un destino e ir hacia allá a toda velocidad y en el menor tiempo posible, en lugar de invertir un poco de este tiempo en conocer y disfrutar del camino por el que circulávamos.
Cuando me compraron mis nuevos dueños, temí que se repitiera la misma historia. Pero para mi sorpresa, la dinámica de esta pareja era muy diferente.
Lo comprobé en nuestra primera salida. No fue muy larga, unas tres semanas, pero la disfrutamos a tope.
Mis nuevos dueños son Pepe y Clara, una simpática pareja de jubilados que me adquirieron con la idea de pasar casi todo el año viajando conmigo. Buscaban una autocaravana para hacer realidad el sueño de sus vidas: vivir rondando por el mundo el mayor tiempo posible, disfrutando de la libertad que este tipo de vida ofrece.
Os confieso que, en un primer momento, me asusté un poco. Lo primero que pensé: «¡Vaya! Tenía la esperanza de que me adquiriera alguien un poco más joven. Esta pareja igual solo me saca un par de fines de semana al mes...»
¡Qué equivocada que estaba! Pepe y Clara han resultado ser todo lo que yo había soñado.
Pepe con sus manos de oro para conducirme, y Clara con su gran intuición y habilidad para diseñar rutas fantásticas. Entre los dos han hecho realidad mi sueño de viajar despacio, con calma, disfrutando del camino, sin preocuparme tanto de cómo llegar, sino de disfrutar del mundo que teníamos a nuestro alrededor.
Estaba muy cansada de tanto correr, del sobre-esfuerzo que me veía obligada a hacer para llegar a... ¡Donde fuera! Esto hacía que me perdiera las maravillas del camino que, ahora con Pepe y Clara, me saben a gloria.
Además, os tengo que contar una cosa: lo primero que hicieron Pepe y Clara fue bautizarme y ponerme un nombre: «La Peregrina» y ellos són los «Jubiletas Viajeros»
Pero esto os lo contaré más adelante...
Ahora, con tantas emociones, siento que se me apagan las luces. Creo que voy a desconectar la centralita y a descansar un rato...
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