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jueves, 26 de marzo de 2026

Por qué viajar a Perú

 1 - Por qué ir a Perú acabó siendo el viaje de mi vida.

Recuerdo con gran placer los muchos viajes que he podido realizar a lo largo de mi vida.

Junto a Pepe, y con La Peregrina, hemos recorrido España en profundidad, así cómo Francia, Italia y gran parte de Portugal. 

También, hace ya muchos años, me aventuré a ir más allá del continente europeo y viajé a Méjico, China y Perú.

Y si tuviera que quedarme con uno sólo de estos viajes, tengo muy claro que me quedaría con Perú.

-Por lo que esperaba descubrir y lo que encontré.

-Por las gentes, que me abrieron su corazón de par en par.

-Por la paciencia que tuvieron conmigo, que no fue poca y no sé cómo no la acabaron.

-Por sus respuestas a mis inacabables preguntas, que en lugar de satisfacer mi curiosidad, la aumentaron.

-Y sobre todo, por ese halo de misterio y los muchos Enigmas que se me plantearon a lo largo de todo el viaje, en los pueblos, tras las esquinas o debajo de las piedras.

En este libro os muestro todos los detalles de este maravilloso viaje. Clic aquí para ver en Amazon.

VIAJE AL PERÚ - Enigmas y Misterios de Antiguas Civilizaciones.


2 - De donde surge la idea de viajar a Perú.

Viajar a Perú es una idea que fue creciendo conmigo a lo largo de toda mi vida. Desde que tengo uso de razón que he devorado libros, crónicas y toda clase de artículos, estudios e investigaciones referentes a los muchos enigmas y misterios que se extienden a lo largo y ancho de todo su territorio.

Me crié rodeada de libros que me hablaban de misterios para los que no se hallaba ninguna explicación coherente.

-Machu Pichu y su enigmática situación en la cima de una montaña de más de 2.430 metros sobre el nivel del mar, y la magnificencia de sus edificaciones con piedras de gran tamaño y encajadas a la perfección, con una técnica de la que poco o nada se sabe.

-La misma técnica y perfección que se utilizó en otros recintos arqueológicos como Tiahuanaco, a 3.825 metros sobre el nivel del mar, y en el que se encuentra la Puerta del Sol, tallada en una sola piedra de más de 10 toneladas. Nadie sabe cómo pudieron manejarla y encajarla.

-Nazca, miles de líneas y centenares de extraños dibujos que se extienden sobre el desierto de Nazca, por una superficie de 520 km², llegando algunas a prolongarse hasta los 800 km² y que sólo son apreciables desde el cielo.

-Las Piedras de Ica del Profesor Cabrera; más de 11.000 piedras de todos los tamaños grabadas con sorprendentes dibujos en los que se muestran imágenes imposibles para los conocimientos de aquella gente.

-Historias y leyendas que se pierden en las brumas de los tiempos más remotos.

Y así podría pasarme horas enumerado misterios y enigmas para los que nunca he conseguido hallar una explicación con un mínimo de coherencia.

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Perú no és un destino, es una pregunta


3 - El deseo hecho realidad. Viajar a Perú, pasó de ser un deseo a ser una realidad.

Dicen que cuando deseas algo con muchas ganas corres el riesgo de que se convierta en realidad... Y así fue en mi caso.

Siempre soñé con viajar a Perú, ver con mis ojos, tocar con mis dedos y sentir las emociones y sensaciones que sintieron quienes vivieron esos descubrimientos.

Lo que primero fue una idea, con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en un ansia, un deseo irrefrenable. Y cuando se presentó la oportunidad, no lo dudé. Viajé a Perú.

Un año, buscando y decidiendo el destino para las vacaciones de aquel verano, se presentó la oportunidad.

—¿Que tal si este verano vamos a Perú? A ti te gustaría¿No?

—¿Perú? ¡Pues claro que sí! ¡Claro que me gustaría ir a Perú!

Así fue cómo sucedió. No hubo una sola causa. Fue un compendio de circunstancias y situaciones, las que hicieron que el deseo se convirtiera en realidad. Fue así como viajar a Perú pasó de ser un deseo a ser una realidad.


martes, 27 de enero de 2026

Perú no es un destino, es una pregunta

 El año 2008 hice un viaje a Perú que marcó mi vida para siempre. Pasé muchos días estudiando y eligiendo todo aquello que no podía dejar de visitar. Lo preparé con mucha ilusión, puesto que era el sueño de mi vida. 

Desde que tengo uso de razón que he sentido una fuerte atracción hacia las civilizaciones más antiguas y sus grandes enigmas. Egipto, Mesopotamia, Grecia, Méjico y por descontado Perú.

Por todo el planeta se encuentran restos de esas  antiguas culturas y civilizaciones que pregonan una historia que no encaja con la cronología de la evolución humana que se nos ha mostrado hasta ahora.

Lo único que queda de ellas son los restos de sus enigmáticas construcciones, casi todas ellas megalíticas. Algunas conservan parte de su estructura original, pero sin evidencias claras de quienes las llevaron a cabo. 

A pesar de hallarse esparcidas por todo el mundo, hay entre ellas varios rasgos en común bien reconocibles que no pasan desapercibidos: 

-Las pirámides, muy comunes en casi todas las épocas y civilizaciones de todo el planeta. 

-El desmesurado tamaño de las piedras utilizadas en su construcción. 

-El origen de estas piedras, muy lejano del lugar en el que se levanta la construcción.

-Su exacta posición respecto a ciertas estrellas y eventos lunares y solares.

- La falta de datos, marcas o señales que permitan saber más sobre cuando, quienes, cómo y para qué se construyeron.

Uno de los puntos del planeta donde mejor se pueden apreciar estos restos es Perú.

Casi todos quienes viajan a Perú lo hacen con la idea de visitar algunos de estos antiguos restos, que ya se han convertido en referentes turísticos que las agencias de viajes nos venden como imprescindibles. Pero, ¿Somos capaces de verlos con la mirada, la calma y el respeto que se merecen? Machu Pichu, Cuzco, Tiahuanaco,, Sacsayhuaman... Muchos van a estos destinos con la idea de escuchar historias y leyendas, pasar un rato entre sus grandes piedras, hacer las fotos pertinentes y regresar a casa con la maleta llena de recuerdos, vivencias y aventuras.

Pero para mí, Perú es mucho más.

Cuando visité estos sitios, lo hice con calma. Me fijaba en todos sus rincones y observaba con gran atención todos los detalles. Buscaba respuestas más allá de las explicaciones que se ofrecían a mis muchas preguntas. Intentaba satisfacer (con poco éxito), mi innata curiosidad y acallar esa voz que no dejaba de susurrar en mi cabeza: "Aquí hay algo que no encaja."

Pero lejos de encontrar estás respuestas, regresé a casa con muchas más preguntas que cuando inicié el viaje.

Desde entonces que he seguido investigando e intentando hallar alguna respuesta coherente a todas estas explicaciones que no me convencen, con el firme propósito de volver algún día y seguir investigando.

Porque para mí Perú no es un destino, es un dilema y muchas preguntas sin respuesta. 

Si a tí te sucede lo mismo que a mí, este libro es para tí.


VIAJE A PERÚ - Enigmas y Misterios de Antiguas Civilizaciones