La libertad de no depender del reloj.
Cómo te puedes imaginar, yo no estoy hecha para vivir pendiente de un reloj, ni de estrictos horarios. Soy una autocaravana, y el uso para el que me diseñaron es para el ocio. Por ello, mi estilo de vida es la libertad, sin obligaciones y sin horarios.
Ya os expliqué que mis primeros dueños eran franceses y que sólo me sacaban los fines de semana y en vacaciones. Y en aquella época sí, que me hicieron correr a toda velocidad.
Aquí os lo explico todo 👇👇👇
Confesiones de una autocaravana cansada de correr
Con Pepe y Clara se produjo un gran cambio en mi vida. Ellos tienen una idea muy diferente de este estilo de vida. Me han convertido en su hogar, y podemos estar meses y meses viviendo en libertad, sin pensar en tener que hacer tantos kilómetros para llegar a tal sitio a una hora determinada. Ellos no se fijan obligaciones. Sólo viven y disfrutan la vida.
En estos momentos, el único reloj que marca el ritmo y las horas en nuestra vida es Ron, el perro. Y os seguro que no falla. No se adelanta, ni se atrasa. A las 6 de la mañana se pone en pie, se sacude, y ya pide calle. Pepe siempre dice que de pequeño de tragó un despertador con la alarma puesta...
A parte de eso, la jornada de desarrolla sin prisas, sin estar pendientes de ese artefacto diabólico llamado reloj que, alguien que se aburría, inventó para martiritzar a los humanos. Si tienen hambre, comen. Si quieren conocer un pueblo, se van a dar una vuelta. Y si no quieren hacer nada... ¡Pues eso!
Hay momentos en que no sabemos ni en qué día vivimos.
Viajamos sin preocuparnos tanto de cuando llegar, sino disfrutando de todo el camino.
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| Disfrutamos de todos los detalles y rincones del camino. |

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