PRESENTACIÓN DEL BLOG

martes, 27 de enero de 2026

Perú no es un destino, es una pregunta

 El año 2008 hice un viaje a Perú que marcó mi vida para siempre. Pasé muchos días estudiando y eligiendo todo aquello que no podía dejar de visitar. Lo preparé con mucha ilusión, puesto que era el sueño de mi vida. 

Desde que tengo uso de razón que he sentido una fuerte atracción hacia las civilizaciones más antiguas y sus grandes enigmas. Egipto, Mesopotamia, Grecia, Méjico y por descontado Perú.

Por todo el planeta se encuentran restos de esas  antiguas culturas y civilizaciones que pregonan una historia que no encaja con la cronología de la evolución humana que se nos ha mostrado hasta ahora.

Lo único que queda de ellas son los restos de sus enigmáticas construcciones, casi todas ellas megalíticas. Algunas conservan parte de su estructura original, pero sin evidencias claras de quienes las llevaron a cabo. 

A pesar de hallarse esparcidas por todo el mundo, hay entre ellas varios rasgos en común bien reconocibles que no pasan desapercibidos: 

-Las pirámides, muy comunes en casi todas las épocas y civilizaciones de todo el planeta. 

-El desmesurado tamaño de las piedras utilizadas en su construcción. 

-El origen de estas piedras, muy lejano del lugar en el que se levanta la construcción.

-Su exacta posición respecto a ciertas estrellas y eventos lunares y solares.

- La falta de datos, marcas o señales que permitan saber más sobre cuando, quienes, cómo y para qué se construyeron.

Uno de los puntos del planeta donde mejor se pueden apreciar estos restos es Perú.

Casi todos quienes viajan a Perú lo hacen con la idea de visitar algunos de estos antiguos restos, que ya se han convertido en referentes turísticos que las agencias de viajes nos venden como imprescindibles. Pero, ¿Somos capaces de verlos con la mirada, la calma y el respeto que se merecen? Machu Pichu, Cuzco, Tiahuanaco,, Sacsayhuaman... Muchos van a estos destinos con la idea de escuchar historias y leyendas, pasar un rato entre sus grandes piedras, hacer las fotos pertinentes y regresar a casa con la maleta llena de recuerdos, vivencias y aventuras.

Pero para mí, Perú es mucho más.

Cuando visité estos sitios, lo hice con calma. Me fijaba en todos sus rincones y observaba con gran atención todos los detalles. Buscaba respuestas más allá de las explicaciones que se ofrecían a mis muchas preguntas. Intentaba satisfacer (con poco éxito), mi innata curiosidad y acallar esa voz que no dejaba de susurrar en mi cabeza: "Aquí hay algo que no encaja."

Pero lejos de encontrar estás respuestas, regresé a casa con muchas más preguntas que cuando inicié el viaje.

Desde entonces que he seguido investigando e intentando hallar alguna respuesta coherente a todas estas explicaciones que no me convencen, con el firme propósito de volver algún día y seguir investigando.

Porque para mí Perú no es un destino, es un dilema y muchas preguntas sin respuesta. 

Si a tí te sucede lo mismo que a mí, este libro es para tí.


VIAJE A PERÚ - Enigmas y Misterios de Antiguas Civilizaciones


miércoles, 21 de enero de 2026

La noche en que la carretera habló

La noche llegó con lentitud y sin avisar, como suele hacerlo quien tiene algo que decir. La carretera se prolongaba frente a mí, sinuosa, oscura y silenciosa, apenas iluminada por el haz irregular de mis faros. No había tráfico, rodaba tranquila y en solitario. Tampoco había pueblos cercanos, ni señales que me advirtieran de su presencia, ni que fuera a lo lejos. Sólo podía percibir el silencio y la continuidad de las líneas blancas, que se sucedían a lo largo del negro asfalto.

Pepe conducía despacio, con mucha calma. Y no tanto por prudencia, que sí, que era necesaria, sino por respeto. Hay caminos que no admiten prisas, sólo demandan un poco de atención.

Fue entonces cuando lo sentí. No era un sonido concreto, ni una voz clara, sino una presencia, que me envolvía y que se manifestaba, en ningún sitio concreto y en todas partes a la vez. Era la carretera, que cansada de ser pisada sin ser mirada, se había decidido a hablar. 

Cada curva murmuraba una frase incompleta, cada línea blanca un susurro antiguo, o un lamento. El asfalto crujía con el avance de mis ruedas como si recordara otras huellas, otros rastros, otros viajes, otras huidas.

Pensé en quienes habían pasado por allí antes que yo: los que iban hacia algo, los que escapaban de todo, los que simplemente seguían adelante porque no sabían hacer otra cosa. La carretera lo había visto todo. Yo, como ellos, solo estaba de paso.

Apagué la radio. No quería interferencias. El silencio pesaba, las sensaciones me envolvian, y enseguida entendí que el camino no era solo un medio para llegar, sino un lugar en sí mismo. Un espacio donde las preguntas encuentran sitio, aunque no siempre respuesta.

Cuando la noche empezó a clarear, la carretera volvió a callar. Como si ya hubiera dicho lo necesario. Seguí rodando por aquella carretera, sabiendo que no había llegado a ningún destino concreto, pero que algo se había movido en mi interior.

Desde entonces, cuando circulo de noche, escucho. Para estar preparada, para dejarme impregnar por esas sensaciones. Y agradezco a quien me conduzca que lo haga con calma, sin prisas... Por si alguna vez me vuelve a hablar.


miércoles, 14 de enero de 2026

Para quienes no viajan de cualquier manera


Todos mis escritos nacen de una pasión y del deseo de mostrar a mis lectores que existen otros mundos, otras miradas, otras formas de ver la vida. Me gusta observar y admirar los pequeños detalles de cada momento, con calma, con perspectiva y con la mente abierta.


Hay muchas personas que viajan para llegar a un sitio determinado. Se mueven deprisa de un punto a otro, con la única idea de disfrutar del destino, sin pararse a pensar en todo lo que se pierden durante el trayecto. Para ellas, lo importante es llegar cuanto antes, como si el camino no existiera o no tuviera la menor importancia.


Otras, en cambio, viajamos con calma, para entender qué nos pasa mientras avanzamos. Vivimos el trayecto, sentimos las emociones que se esconden tras cada curva, observamos con atención, aprendemos y disfrutamos del camino mientras seguimos adelante.


Este blog nace con la idea de convertirse en un lugar de encuentro para relatos e historias, crónicas de viaje y textos escritos en movimiento. Aquí conviven imaginación, realidad o ficción; reflexiones, toques de humor y diversidad de estilos. No pretendo enseñar a viajar, ni siquiera que este espacio sea un diario de viajes. Solo deseo mostrar distintas maneras de mirar y de entender el camino.


Cuando decido iniciar un viaje, me centro más en el trayecto que en el destino: en las vivencias, las aventuras y los aprendizajes que surgen por el camino. Las personas, su cultura, sus enseñanzas. El camino es cambiante, relativo y profundamente subjetivo; puede variar según la distancia, la velocidad o nuestro propio ánimo. El destino, en cambio, siempre estará al final. Prefiero descubrir antes que cumplir listas cerradas, y quedarme con preguntas abiertas antes que con respuestas definitivas.


Aquí habrá cuentos y relatos, crónicas de viajes cargadas de historia, fragmentos de libros y textos que se gestan y nacen en ruta. Algunos se quedarán aquí, entre las paredes de este blog, a disposición de quienes deseen asomarse a esta ventana. Otros, quizá, tengan la suerte de convertirse algún día en libros.


Si te gusta viajar despacio, ya sea con los pies o con la imaginación, este espacio también puede ser para ti.


domingo, 11 de enero de 2026

CRÓNICAS DEL CAMINO

 CRÓNICAS DEL CAMINO, es un espacio para quienes viajan con los ojos muy abiertos, la mirada perdida en lo más lejos del horizonte y las preguntas más punzantes.

Aquí encontrarás relatos breves, crónicas de viajes y textos escritos con el corazón, mientras recorremos el camino. Historias que nacen mientras avanzamos: a pie, por carretera, en un país lejano o dentro de nosotros mismos. A veces habla el viajero. A veces, incluso es la autocaravana, quién observa, recuerda y relata.

No escribo sobre destinos, sino sobre lo que ocurre mientras nos movemos. Sobre los encuentros, los silencios, los enigmas, las locuras y esas pequeñas cosas que hacen que un viaje deje huella.

He publicado dos libros en Amazon: uno de cuentos y relatos cortos, donde el viaje es interior, dando suelta a todas esas pequeñas historias y locuras que se forman en mi mente y hacen que mi mano coja el lápiz y lo deslice por el papel. El otro es sobre un recorrido por Perú, contado desde la mirada del misterio y las preguntas más incómodas, no desde la guía turística. Ahora escribo un tercer libro, un viaje en autocaravana narrado por ella misma, aún en preparación.

Si te interesa leer despacio, viajar de otra forma y acompañar historias que no siempre buscan llegar, estás en el lugar adecuado.

👉 Puedes empezar leyendo el blog o descubrir mis libros.


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