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lunes, 30 de marzo de 2026

Diario de La Peregrina (3) - Una situación muy angustiosa. Apuros en una calle muy estrecha.

¿Seguro que pasamos, por esta calle?

A muchas de mis compañeras les ha sucedido alguna vez. Sus dueños empiezan a callejear por un pueblo y de pronto la calle empieza a estrecharse...

Aquel día, Clara tenía previsto que Pepe me dejara aparcada justo a la entrada del pueblo. Pero el párking estaba lleno.

—Espera, que busco otro parking. Tengo uno localizado al otro lado del pueblo— le comenta Clara, ya GPS en mano.

—No te preocupes —contesta Pepe, sin dejar de conducir— Callejearemos un poco y seguro que encontramos algún sitio.

Pepe me hace girar a la derecha, una calle ancha que desemboca en una placeta. Para seguir me veo obligada a girar a la izquierda, sin posibilidad de elegir. El ángulo de giro es un poco cerrado, pero Pepe, con gran habilidad, me hace entrar en esa calle.

De momento ningún problema, pero...

La calle empieza a estrecharse. Las aceras se hacen más estrechas hasta que desaparecen. Pepe aminora la marcha, por si sale alguien de una puerta. 

Esta calle me parece
bastante estrecha...

¡Madre del Amor Hermoso!
¡Que por aquí no pasooo!

Los retrovisores se acercan mucho a las paredes de ambos lados, hasta que acaban los dos raspándolas.

Clara no dice ni mu. Va agarrada a su asiento con las dos manos. La angustia que refleja su rostro es indescriptible.

40 metros más y llegamos al final de la calle, donde nos espera otro giro imposible, éste de 90°. Ésto es el fin. Por aquí seguro que no paso.

 Pero en un par de maniobras, Pepe consigue de nuevo que mi rechoncho cuerpo de deslice por aquella esquina y salimos a una gran plaza.

Mucha gente, veo en esta plaza... ¡Claro! ¡Hay una boda!

De la iglesia sale una pareja de novios y todos los invitados, a los que Pepe y Clara saludan con una sonrisa forzada y a los que intentan esquivar.

Por fin Pepe consigue aparcarme en un sitio adecuado.

—¿Ves como sí pasábamos? —le suelta Pepe.

Clara le mira, los dos estallan a reir y mi motor respira aliviado.

—Te aseguró que me asusté mucho —murmura Clara— Por un momento pude leer el titular de la prensa de mañana: "La Peregrina de los Jubiletas Viajeros se quedó encallada en una estrecha calle de un pequeño pueblo. Las tareas para desatascarla han sido largas y laboriosas..."

Aquella tarde Pepe se pasó un buen rato repintando los dos retrovisores...

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