PRESENTACIÓN DEL BLOG

sábado, 28 de febrero de 2026

Presentación de «La Peregrina»

 Antes de seguir contándote mis pensamientos y reflexiones, mis aventuras y desventuras, y mis anécdotas, percances e incidentes, creo que tengo la obligación de presentarme: soy «La Peregrina».

Mi cuerpo es grandote y de formas generosas, y soy valiente, alegre y muy inquieta.

Llevo a cuestas a dos humanos muy majos, los «Jubiletas Viajeros», que cuando se jubilaron decidieron cambiar el sofá por la carretera. También les acompaña Ron, su mascota, un magnífico perro de 45 kilos, mezcla de pastor alemán y american stanford.

A estas alturas ya habrás adivinado que soy una autocaravana, con muchas historias bajo el capó.

Está soy yo, La Peregrina.

Un día, en una área llena de muchas compañeras que como yo, vivían rodando por el mundo, se me ocurrió que bien podría contar al mundo «las aventuras de los Jubiletas Viajeros por España y más allá.»

Para ello, en estos momentos, estoy tomando nota de todo lo que nos va sucediendo día a día, para no olvidarme de nada. Los viajes, las rutas, anécdotas e historias, y todo aquello que pueda ser de tú interés o que al menos pueda arrancarte una sonrisa 😃 

Cuestas imposibles, áreas de pernocta misteriosas, GPS con muy mala leche... Y un montón de aventuras inolvidables.

Si te gustan los viajes con alma, las historias reales contadas con humor, y el suave rugido de un motor libre, ¡Súbete, que arrancamos!

Yo pongo las ruedas. Los Jubiletas Viajeros el café. Y tú las ganas de disfrutar con nuestras aventuras.

En estos momentos, esto es un proyecto. Pero poco a poco, con esfuerzo y mucho, mucho cariño, me he propuesto que se convierta en una realidad.

¿Me acompañas?


viernes, 20 de febrero de 2026

Porqué escribo mientras viajo

Escribir és una pasión que corre por mis venas desde que tengo uso de razón. Forma parte de mi vida.

Sólo necesito una imagen, una sensación o una vivencia para que en un momento se forme una historia o una fantasía en mi mente, con unos personajes suplicando que les dé vida y les guíe por los caminos de mis mundos de fantasía.

Cuando viajo, cada día es un mundo diferente. Nuevos estímulos, paisajes, historias y gentes que alimentan mi imaginación. De detrás de cualquier esquina puede surgir una idea, aunque la mayoría de las veces acaba en el fondo de un cajón.
Pero algunas acaban germinando, creciendo y dando vida a personajes sin nombre a los que no puedo negarme a darles vida y ofrecerles un mundo lleno de aventuras. 


Siempre me acompañan unas libretas
en las que no dejo de anotar todo
aquello que me llama la atención.

En los lugares que visito, no puedo dejar de observar los paisajes, esenciales para la creación del entorno de los personajes. También me fijo en las gentes, en sus gestos y sus movimientos e imagino sus reacciones ante diferentes estímulos: ¿Qué harán si...? ¿Cómo reaccionarán si...? Preguntas en busca de respuestas que se agolpan en mi mente en mis horas de relax.

jueves, 12 de febrero de 2026

No sueñes tú vida; vive tus sueños.

 A todos nos lo han dicho más de una vez: «deja de soñar tu vida y empieza a vivir tus sueños». Pero somos muy pocos, los que lo conseguimos. Por lo general no dejamos de pensar en todo lo que nos gustaría hacer. Soñamos con conseguir la que para nosotros sería la vida ideal. Y lo tenemos muy claro.

Los más urbanitas sueñan con un piso en el corazón de una gran ciudad, rodeados de todos los servicios habidos y por haber, el constante rugido del tránsito y el frenesí del incesante movimiento de la gente.

Los que prefieren el mundo rural, en sus diferentes escalas, se deleitan al cerrar los ojos e imaginar su casita soñada, en medio de un verde prado y rodeados de montañas y de absoluta paz y tranquilidad.

También están los que sueñan con disfrutar de todo un poco (o un mucho), visitando ciudades, pueblos, caseríos, valles, montañas... Siempre en movimiento, conociendo y disfrutando en todo momento de lo mejor de cada lugar, moviéndose en autocaravana, en barco, a pié o por cualquier otro  medio.

Todos soñamos. A todos se nos hace la boca agua cuando estos sueños aparecen en nuestra mente y los visualizamos bien nítidos, como si pudiéramos entrar en ellos con sólo pasar a través de una cortina.

Pero somos pocos los que decidimos dar un giro a nuestra vida y en lugar de soñar el futuro y visualizar esas imágenes, nos dedicamos a construir esta vida tan anhelada y a vivirla.

No, no es imposible. Todo es proponérselo. Para ello es imprescindible salir de nuestra zona de confort (esto es lo más difícil), y poner todo nuestro empeño en romper barreras, prejuicios y normas preestablecidas, y vivir nuestra vida según nuestras convicciones. Hay que establecer prioridades e invertir en aquello que nos hace felices de verdad.

La vida es efímera y no nos damos cuenta de que soñando, soñando, al despertar vemos que nuestra vida no ha sido más que esto: un sueño.

Este era nuestro sueño: vivir viajando en una autocaravana, y disfrutar de la belleza, las gentes, la historia y la cultura de todos los rincones que visitábamos. Luchamos por él. Y ahí estamos...

Aquí podréis seguir nuestras aventuras👇👇👇


JUBILETAS VIAJEROS


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sábado, 7 de febrero de 2026

MARCAHUASI, el lugar donde las piedras nos hablan del pasado

Para muchos de nosotros, oír el nombre de Perú és evocar una gran cantidad de restos arqueológicos y lugares llenos de enigmas que se nos escapan a la razón. Machu Pichu, las Líneas de Nazca, Sacsayhuaman, Tiahuanaco... Son lugares que se conocen y se explican. Pero hay otros que se experimentan, que se sienten, como Marcahuasi.

A más de 4.000 m.s.n.m., a unos 70 km de Lima y  en lo alto de una meseta de los Andes Centrales, se encuentra este lugar.

De nuevo nos enfrentamos a un conjunto de enormes monumentos megalíticos que no encajan con nada y cuyo origen ha dado lugar a plantear incómodas teorías. Rostros humanos con cascos y barbas, animales imposibles, perfiles que cambian según la perspectiva y la luz...

¿La explicación oficial? Que se trata de una casualidad geológica, un capricho de la naturaleza. Pero lo más inquietante de este lugar, no es lo que se ve. Es cómo y cuando se ve.

Éstos monumentos parecen representar rostros y perfiles que semejan diferentes etnias, razas o expresiones humanas. La figura más desconcertante de todo el conjunto es la que se conoce con el nombre de «Monumento a la Humanidad». Se trata de un colosal monolito que cambia según la luz que incida en él. Amanecer, atardecer, equinoccios y otros momentos astronómicos, hacen que se puedan identificar en él hasta catorce rostros o etnias diferentes. Pero eso no es todo. A éstas características hay que añadirles una serie de fenómenos que la ciencia oficial no puede explicar. Entre ellos, la simetría de algunas formas, la repetición de patrones y una serie de detalles muy difíciles de atribuir sólo al azar o a una casualidad geológica. O algunos relatos locales muy inquietantes: pastores que evitan a toda costa transitar por ciertas zonas al caer la noche; brújulas que al pasar por allí se comportan de forma anómala y que parecen volverse locas, o una turbadora sensación de vigilancia y de densos silencios.

Nada de todo eso es fácil de medir, pero sí de sentir.

Daniel Ruzo, junto con un prestigioso grupo de investigadores, lo descubrió en 1952 y lo estudió a lo largo de toda su vida. Gracias a estos estudios se llegó a la conclusión de que Marcahuasi pudo haber sido un centro ceremonial de una civilización muy anterior a los incas, destruida tal vez por algún cataclismo, y que las figuras no son naturales, sino que se habrían erosionado a partir de antiguas esculturas.

La ciencia oficial, la más académica, rechaza de plano estás teorías, aunque tampoco alcanza a aclarar ciertos fenómenos.

Marcahuasi es uno de estos sitios donde no se sabe si la explicación más racional está incompleta o si el lugar simplemente guarda memoria de un pasado que se pierde entre las brumas de los tiempos más remotos. Uno de los muchos lugares en los que se esconden misterios y enigmas de los que siempre queda algo que no acaba de encajar del todo.

Y Perú está lleno de estos lugares.

Como los que detallo en este libro:

VIAJE A PERÚ - Enigmas y Misterios de Antiguas Civilizaciones.


martes, 3 de febrero de 2026

Kilómetros para olvidar un nombre.

 Carlos deambulaba por su casa asegurándose de dejar todo apagado y cerrado. Caminaba arrastrando los pies y sin ánimos, pero con algunas expectativas guardadas en el interior de la mochila que le esperaba junto a la puerta.

Tres meses atrás descubrió que Pedro, su pareja desde hacía cinco años, tenía encuentros con chicos muy jóvenes. No descartó que algunos de ellos, con la mayoría de edad recién cumplida.

Pedro... Este nombre le martilleaba el cerebro y parecía resonar por todos los rincones de la casa. Por más que lo intentaba, no conseguía olvidarlo.

Un día, alguien le indicó que caminar era la mejor terapia, y que recorrer el Camino de Santiago sería lo más sanador para él. Carlos pensó que podía ser una buena idea, que tal vez así podría dejar atrás aquel nombre y el dolor que le acompañaban.

Compró la mochila y las botas con las que estuvo entrenando un tiempo, hasta llegar el momento de apagar todo, cerrar la casa y empezar su gran aventura.

Por el camino atravesó pueblos y ciudades, visitó iglesias y catedrales y compartió historias y vivencias con otros peregrinos. Historias de pérdidas y superación que le removieron las entrañas.

En Pamplona conoció a Marta, una atractiva joven de veinticinco años que huía de la desgarradora muerte de su madre tras una cruel enfermedad.

Cuando atravesaba un pequeño pueblo de la meseta, Tomás, un hombre muy mayor, le contó cómo el Camino le ayudó a superar el fallecimiento de su esposa.

Llegando ya casi a Santiago, cruzó una aldea que parecía estar celebrando unas Fiestas Populares, pero lo que se conmemoraba era un desastre natural ya olvidado.

El día que llegó a Santiago caminaba a paso ligero. Tenía muchas ganas de llegar a la Plaza del Obradoiro, con la esperanza de que el efecto sanador del camino hubiera cumplido su misión. Pero no sintió el alivio que esperaba. Aquel nombre y aquel dolor seguían con él. Sólo en la Catedral, al abrazar al Santo, lo comprendió todo.

Una leve sensación de frío procedente del Santo le provocó un escalofrío. En aquel momento comprendió que aquel nombre y el dolor seguían con él, pero su peso había cambiado.

Carlos se quedó un día más en Santiago para reflexionar. Acudió a la Santa Misa, vio volar el botafumeiro y a cada acto se sentía más ligero.

Sólo le quedaba una cosa por hacer: llegar hasta Finisterre, el «Fin del Mundo», para acabar de soltar allí aquel nombre y el dolor que le quedaba.

El año 2022 yo recorrí el Camino de Santiago, desde Roncesvalles hasta Finisterre. Al salir de Santiago me percaté de que éramos muy pocos los que seguíamos hasta el final. Por eso me pude fijar en él. Era un hombre de mediana edad, al que recordé haber visto en alguna de las etapas del Camino.

En Finisterre coincidimos en el mismo albergue y entramos en conversación.

—Me llamo Carlos —me dijo— y éste es mi décimo Camino. Hace diez años, entre las rocas del Faro, pude dejar un nombre y vaciar mi mochila del peso del dolor.

El efecto sanador del Camino se cumplió.

Si os gustó la historia, en este libro encontraréis una recopilación de 36 relatos breves con los que espero arrancarla una sonrisa.

Clic en este enlace

CUENTOS A MEDIA TARDE

sábado, 31 de enero de 2026

Confesiones de una autocaravana cansada de correr

 Los años me pesan y los kilómetros se acumulan en mis ruedas. Llevo muchos años rondando y recorriendo esos mundos de Dios por carreteras de toda clase. Puertos de montaña, estrechas carreteras locales, autopistas...

A mis antiguos dueños les gustaba mucho correr. A la hora de programar una salida, siempre preferían fijarse un destino e ir hacia allá a toda velocidad y en el menor tiempo posible, en lugar de invertir un poco de este tiempo en conocer y disfrutar del camino por el que circulávamos.

Cuando me compraron mis nuevos dueños, temí que se repitiera la misma historia. Pero para mi sorpresa, la dinámica de esta pareja era muy diferente.

Lo comprobé en nuestra primera salida. No fue muy larga, unas tres semanas, pero la disfrutamos a tope.

Mis nuevos dueños son Pepe y Clara, una simpática pareja de jubilados que me adquirieron con la idea de pasar casi todo el año viajando conmigo. Buscaban una autocaravana para hacer realidad el sueño de sus vidas: vivir rondando por el mundo el mayor tiempo posible, disfrutando de la libertad que este tipo de vida ofrece.

Os confieso que, en un primer momento, me asusté un poco. Lo primero que pensé: «¡Vaya! Tenía la esperanza de que me adquiriera alguien un poco más joven. Esta pareja igual solo me saca un par de fines de semana al mes...»

¡Qué equivocada que estaba! Pepe y Clara han resultado ser todo lo que yo había soñado.

Pepe con sus manos de oro para conducirme, y Clara con su gran intuición y habilidad para diseñar rutas fantásticas. Entre los dos han hecho realidad mi sueño de viajar despacio, con calma, disfrutando del camino, sin preocuparme tanto de cómo llegar, sino de disfrutar del mundo que teníamos a nuestro alrededor.

Estaba muy cansada de tanto correr, del sobre-esfuerzo que me veía obligada a hacer para llegar a... ¡Donde fuera! Esto hacía que me perdiera las maravillas del camino que, ahora con Pepe y Clara, me saben a gloria.

Además, os tengo que contar una cosa: lo primero que hicieron Pepe y Clara fue bautizarme y ponerme un nombre: «La Peregrina» y ellos són los «Jubiletas Viajeros»

Pero esto os lo contaré más adelante...

Ahora, con tantas emociones, siento que se me apagan las luces. Creo que voy a desconectar la centralita y a descansar un rato...

martes, 27 de enero de 2026

Perú no es un destino, es una pregunta

 El año 2008 hice un viaje a Perú que marcó mi vida para siempre. Pasé muchos días estudiando y eligiendo todo aquello que no podía dejar de visitar. Lo preparé con mucha ilusión, puesto que era el sueño de mi vida. 

Desde que tengo uso de razón que he sentido una fuerte atracción hacia las civilizaciones más antiguas y sus grandes enigmas. Egipto, Mesopotamia, Grecia, Méjico y por descontado Perú.

Por todo el planeta se encuentran restos de esas  antiguas culturas y civilizaciones que pregonan una historia que no encaja con la cronología de la evolución humana que se nos ha mostrado hasta ahora.

Lo único que queda de ellas son los restos de sus enigmáticas construcciones, casi todas ellas megalíticas. Algunas conservan parte de su estructura original, pero sin evidencias claras de quienes las llevaron a cabo. 

A pesar de hallarse esparcidas por todo el mundo, hay entre ellas varios rasgos en común bien reconocibles que no pasan desapercibidos: 

-Las pirámides, muy comunes en casi todas las épocas y civilizaciones de todo el planeta. 

-El desmesurado tamaño de las piedras utilizadas en su construcción. 

-El origen de estas piedras, muy lejano del lugar en el que se levanta la construcción.

-Su exacta posición respecto a ciertas estrellas y eventos lunares y solares.

- La falta de datos, marcas o señales que permitan saber más sobre cuando, quienes, cómo y para qué se construyeron.

Uno de los puntos del planeta donde mejor se pueden apreciar estos restos es Perú.

Casi todos quienes viajan a Perú lo hacen con la idea de visitar algunos de estos antiguos restos, que ya se han convertido en referentes turísticos que las agencias de viajes nos venden como imprescindibles. Pero, ¿Somos capaces de verlos con la mirada, la calma y el respeto que se merecen? Machu Pichu, Cuzco, Tiahuanaco,, Sacsayhuaman... Muchos van a estos destinos con la idea de escuchar historias y leyendas, pasar un rato entre sus grandes piedras, hacer las fotos pertinentes y regresar a casa con la maleta llena de recuerdos, vivencias y aventuras.

Pero para mí, Perú es mucho más.

Cuando visité estos sitios, lo hice con calma. Me fijaba en todos sus rincones y observaba con gran atención todos los detalles. Buscaba respuestas más allá de las explicaciones que se ofrecían a mis muchas preguntas. Intentaba satisfacer (con poco éxito), mi innata curiosidad y acallar esa voz que no dejaba de susurrar en mi cabeza: "Aquí hay algo que no encaja."

Pero lejos de encontrar estás respuestas, regresé a casa con muchas más preguntas que cuando inicié el viaje.

Desde entonces que he seguido investigando e intentando hallar alguna respuesta coherente a todas estas explicaciones que no me convencen, con el firme propósito de volver algún día y seguir investigando.

Porque para mí Perú no es un destino, es un dilema y muchas preguntas sin respuesta. 

Si a tí te sucede lo mismo que a mí, este libro es para tí.


VIAJE A PERÚ - Enigmas y Misterios de Antiguas Civilizaciones


miércoles, 21 de enero de 2026

La noche en que la carretera habló

La noche llegó con lentitud y sin avisar, como suele hacerlo quien tiene algo que decir. La carretera se prolongaba frente a mí, sinuosa, oscura y silenciosa, apenas iluminada por el haz irregular de mis faros. No había tráfico, rodaba tranquila y en solitario. Tampoco había pueblos cercanos, ni señales que me advirtieran de su presencia, ni que fuera a lo lejos. Sólo podía percibir el silencio y la continuidad de las líneas blancas, que se sucedían a lo largo del negro asfalto.

Pepe conducía despacio, con mucha calma. Y no tanto por prudencia, que sí, que era necesaria, sino por respeto. Hay caminos que no admiten prisas, sólo demandan un poco de atención.

Fue entonces cuando lo sentí. No era un sonido concreto, ni una voz clara, sino una presencia, que me envolvía y que se manifestaba, en ningún sitio concreto y en todas partes a la vez. Era la carretera, que cansada de ser pisada sin ser mirada, se había decidido a hablar. 

Cada curva murmuraba una frase incompleta, cada línea blanca un susurro antiguo, o un lamento. El asfalto crujía con el avance de mis ruedas como si recordara otras huellas, otros rastros, otros viajes, otras huidas.

Pensé en quienes habían pasado por allí antes que yo: los que iban hacia algo, los que escapaban de todo, los que simplemente seguían adelante porque no sabían hacer otra cosa. La carretera lo había visto todo. Yo, como ellos, solo estaba de paso.

Apagué la radio. No quería interferencias. El silencio pesaba, las sensaciones me envolvian, y enseguida entendí que el camino no era solo un medio para llegar, sino un lugar en sí mismo. Un espacio donde las preguntas encuentran sitio, aunque no siempre respuesta.

Cuando la noche empezó a clarear, la carretera volvió a callar. Como si ya hubiera dicho lo necesario. Seguí rodando por aquella carretera, sabiendo que no había llegado a ningún destino concreto, pero que algo se había movido en mi interior.

Desde entonces, cuando circulo de noche, escucho. Para estar preparada, para dejarme impregnar por esas sensaciones. Y agradezco a quien me conduzca que lo haga con calma, sin prisas... Por si alguna vez me vuelve a hablar.


miércoles, 14 de enero de 2026

Para quienes no viajan de cualquier manera


Todos mis escritos nacen de una pasión y del deseo de mostrar a mis lectores que existen otros mundos, otras miradas, otras formas de ver la vida. Me gusta observar y admirar los pequeños detalles de cada momento, con calma, con perspectiva y con la mente abierta.


Hay muchas personas que viajan para llegar a un sitio determinado. Se mueven deprisa de un punto a otro, con la única idea de disfrutar del destino, sin pararse a pensar en todo lo que se pierden durante el trayecto. Para ellas, lo importante es llegar cuanto antes, como si el camino no existiera o no tuviera la menor importancia.


Otras, en cambio, viajamos con calma, para entender qué nos pasa mientras avanzamos. Vivimos el trayecto, sentimos las emociones que se esconden tras cada curva, observamos con atención, aprendemos y disfrutamos del camino mientras seguimos adelante.


Este blog nace con la idea de convertirse en un lugar de encuentro para relatos e historias, crónicas de viaje y textos escritos en movimiento. Aquí conviven imaginación, realidad o ficción; reflexiones, toques de humor y diversidad de estilos. No pretendo enseñar a viajar, ni siquiera que este espacio sea un diario de viajes. Solo deseo mostrar distintas maneras de mirar y de entender el camino.


Cuando decido iniciar un viaje, me centro más en el trayecto que en el destino: en las vivencias, las aventuras y los aprendizajes que surgen por el camino. Las personas, su cultura, sus enseñanzas. El camino es cambiante, relativo y profundamente subjetivo; puede variar según la distancia, la velocidad o nuestro propio ánimo. El destino, en cambio, siempre estará al final. Prefiero descubrir antes que cumplir listas cerradas, y quedarme con preguntas abiertas antes que con respuestas definitivas.


Aquí habrá cuentos y relatos, crónicas de viajes cargadas de historia, fragmentos de libros y textos que se gestan y nacen en ruta. Algunos se quedarán aquí, entre las paredes de este blog, a disposición de quienes deseen asomarse a esta ventana. Otros, quizá, tengan la suerte de convertirse algún día en libros.


Si te gusta viajar despacio, ya sea con los pies o con la imaginación, este espacio también puede ser para ti.


domingo, 11 de enero de 2026

CRÓNICAS DEL CAMINO

 CRÓNICAS DEL CAMINO, es un espacio para quienes viajan con los ojos muy abiertos, la mirada perdida en lo más lejos del horizonte y las preguntas más punzantes.

Aquí encontrarás relatos breves, crónicas de viajes y textos escritos con el corazón, mientras recorremos el camino. Historias que nacen mientras avanzamos: a pie, por carretera, en un país lejano o dentro de nosotros mismos. A veces habla el viajero. A veces, incluso es la autocaravana, quién observa, recuerda y relata.

No escribo sobre destinos, sino sobre lo que ocurre mientras nos movemos. Sobre los encuentros, los silencios, los enigmas, las locuras y esas pequeñas cosas que hacen que un viaje deje huella.

He publicado dos libros en Amazon: uno de cuentos y relatos cortos, donde el viaje es interior, dando suelta a todas esas pequeñas historias y locuras que se forman en mi mente y hacen que mi mano coja el lápiz y lo deslice por el papel. El otro es sobre un recorrido por Perú, contado desde la mirada del misterio y las preguntas más incómodas, no desde la guía turística. Ahora escribo un tercer libro, un viaje en autocaravana narrado por ella misma, aún en preparación.

Si te interesa leer despacio, viajar de otra forma y acompañar historias que no siempre buscan llegar, estás en el lugar adecuado.

👉 Puedes empezar leyendo el blog o descubrir mis libros.


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